Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

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Tengo un límite

Quiero serles honesto ya de salida para que no piensen que, aunque no fueran culpables de la ofensa capital de la que les acuso, en algún momento pudiera llegar a ser simpatizante de la tropa totalitaria aglutinada alrededor de eso que ha dado en llamarse Podemos. Partiendo de este punto, voy a explicar pormenorizadamente el por qué de estar ya absolutamente harto del notas de la coleta y sus alegre tropa de Ches 2.0. Y lo voy a hacer sin molestarme lo más mínimo en intentar rebatir sus argumentos económicos y políticos, que esos ya los lleva rebatiendo la historia y la práctica durante más de un siglo y muchos millones de muertos.

Otra aclaración que he de hacer es que les denomino, así como genérico, podemitas. Dicen que son Podemos, y la realidad es que nos van a mandar a todos a tomar por el culo. Ergo, podemitas.

Primero fue la insoportable jeta del coletas. Porque cara de necesitar una mano de hostias ya va teniendo, no me lo irán a discutir. No digo que haya que dárselas, entiéndanme, que no soy yo una persona de natural violento, sino que probablemente su padre hizo dejación de sus funciones. Aunque poniéndole el nombre que le puso y por lo que se lo puso, a lo mejor el que no recibió las dos hostias a tiempo fue él y la culpa es del abuelo.

Luego fue el coñazo de la casta. Todos casta menos ellos. Siendo asalariados, que lo de trabajadores está por ver, de una universidad española que no rasca ni las pelotas que le cuelgan a la más cutre en el ranking internacional de las universidades inútiles, los tipos se permiten decir que otros son casta. Que sí, que políticos nos sobran, que hay casi tantos inútiles como escaños, consejerías, concejalías, diputaciones, secretarías y demás carísimas zarandajas que nos descojonan el presupuesto. Aceptado que se protegen unos a otros como si no hubiera mañana, porque tienen todos las neuronas justas para saber que si uno tira de la manta se les van a ver a todos las vergüenzas. Pero coño, con decirlo dos veces vale. Al día. Siete veces cada minuto ya es un poco cargante, incluso para alguien con tanta paciencia para los imbéciles mediocres como yo.

Después vino Errejón. ¿Están ustedes seguros de que con esa cara que tiene no le sobra algún cromosoma? Además, el andoba no entendió que cuando le calzaron los 1800 pavitos de beca había que ir a currar, lo cual apunta aún más a la hipótesis de que o le sobran cromosomas o le faltan hervores. Y si verle ya es inquietante, intentar escuchar lo que sale por su boca ya hace que las neuronas intenten salir despavoridas del melón y largarse a ver algo intelectualmente más enriquecedor como el Sálvame Deluxe o algo parecido. Este tío hace parecer listo a Paquirrín, no me fastidien. Y eso sin entrar con sus antecedentes familiares, que muchas veces uno no tiene la culpa de que su abuelo y su padre fueran unos indeseables y unos criminales.

El siguiente fue el voceras de las gafitas redonas. Ese con pinta de lila haciendo de modelo madurito en las páginas de los dominicales. Sí, hombre, ese gran asesor internacional para dictaduras bananeras a 480 mil euros la tirada. Que sí, amigo, ese gran tipo que miente en el 75% de las líneas de su currículum dizque realizado de forma mancomunada y democrática. El tipo que dice que si tu mujer le dice al vecino que no le va a pagar una deuda el problema lo tiene el vecino, y no tus piernas cuando te las rompan por moroso. El andoba cuyas ideas sobre economía caben en una hojita de papel de fumar, pero que pretende ser el nuevo Che Guevara de este fidelín con coleta y ser el hombre fuerte de la economía podemita. Si supiera algo de historia, a lo mejor no estaba tan contento con el papel, y como supongo que con tanta consigna y tanta bilis que suelta no debe tener mucho conocimiento, le recomendaré que cuando el Pableras le regale un vuelo a Colombia alegue cagarrinas y se busque una manera de largarse lo más lejos posible, en dirección contraria. O eso o que aprenda a volar sin paracaídas lo más rápido que pueda.

Cuando parecía que era imposible caer más bajo en lo intelectual, apareció Tania. La novia del Excelso Líder. La hermana del gran empresario de Rivas Vaciamadrid. La hija del concejal que la puso a dedo como concejal. La que, junto con su papá, firmó contratos por valor de varios millones de euros a favor de su hermano y su empresa sinónimo de lucro. Perdón, quería decir “sin ánimo”. O no. A saber. La que está clavando, uno a uno, los pocos clavos que le faltaban al ataúd de Izquierda hUndida para poner lo que quede del chiringo al servicio del Amado Líder. Y no contenta con aparecer, habló. O algo. No sé si han oído alguna vez el piropo clásico de “eso es andar y lo demás pisar el suelo”. Bueno, pues cuando esta humana abre la boca es el equivalente de pisar el suelo. Con zapatos de payaso. De madera. Sobre mondas de plátano. Podridas. Una joya, vamos. Si le aparezco a mi madre yo con esa nuera me corre a palos.

Pero lo peor, lo imperdonable, lo que hace que yo no pueda con esta tropa es que además de ser todos unos putos pesados, unos mediocres, unos iluminados y unos totalitarios por convicción que devuelven el “viva las caenas” al primer plano en cada una de sus inefables publicaciones en eso que llaman “redes sociales”, insisten en hacerlo con faltas de ortografía. Igual que cierto marqués colocaba la impuntualidad al nivel del asesinato, yo considero que la falta de respeto al medio que utilizamos los unos para mentarle la madre o afearle las pintas al otro debería ser penado con el ostracismo e ignorado sumariamente por el resto de sus congéneres. Si no es usted capaz de dominar las palabras que salen de su boca y de sus dedos, ¿cómo cojones me voy a fiar de que sea usted un gestor minimamente presentable de mis impuestos? ¿Cómo quiere que ponga el futuro del país en el que viven mis hijos en manos de un cenutrio incapaz de juntar cuatro letras sin agredir cinco veces las más elementales reglas de la prosodia, la gramática y la ortografía? Lo único que denota la sucesión de consignas balbuceadas, rebuznadas o escritas con dos dedos al estilo aguililla culebrera aporreando con saña el teclado, es que ni tienen ustedes cultura, ni preparación, ni capacidad para adquirir ninguna de las dos.

Y es que, estimados podemitas: Lo que Dios no da, Salamanca no lo presta.

Ale, a cascarla.