Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

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Los números de 2013

Hola, sufridos lectores:

Un año más, aquí están las estadísticas de cuántas veces se han castigado ustedes las neuronas atendiendo a nuestras barbaridades.

Les deseo un gran año 2014, o al menos uno no tan desastroso como el que, curiosamente, acababa en 13.

Seguiremos al pie del cañón, que lo disfruten, si les dejan.

 

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.600 veces en 2013. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 27 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Derechos Inalienables

Durante el fin de semana le pegué un vistazo al blog desdeelexilio.com, y me llamó la atención esta entrada en particular:

http://www.desdeelexilio.com/2013/05/20/esos-derechos-sociales-que-se-adquirieron-tras-anos-de-lucha-i/

El autor promete que incluso aportará datos y gráficos para sustentar su opinión. Da gusto la gente seria. Es más, no sólo me parecen serios sino que además en lo general estoy de acuerdo con lo expuesto en ese artículo.

Ahora bien, ya me conocen: No pienso dar datos, no pienso poner gráficos, no pienso razonarles más allá de lo minimamente necesario para que no me envíen a una cuadrilla de loqueros a que me encierren. Voy a desahogarme. Voy a cagarme en la puta madre de quien se me ponga por delante porque es uno de los pocos derechos inalienables que nos quedan a los sufridos expanyoles. Voy a transmitirles que estoy hasta los cojones del buenismo y de las ruedas de molino que nos administran en progresista comunión un día sí y otro doble ración.

Por el mero hecho de nacer, todo ser humano tiene el Derecho Inalienable a lo siguiente: Morir hecho una puta mierda en un charco de sus propios fluídos.

El resto, queridos lectores, no son derechos: Son privilegios.

Los que vamos teniendo una cierta edad todavía tenemos vagos recuerdos de una época en la que se hablaba bien poco de derechos puesto que te podía costar pescozones, porrazos o algo peor. Es más, hemos vivido educados por gente que creció en esa época, muchos de ellos todavía vivos y la gran mayoría ya cobrando su bien ganada pensión de jubilación. Ellos tuvieron pocos derechos, y curraron como cabrones, y ahorraron hasta la saciedad, para que nosotros tuviéramos privilegios.  Fallaron, sin embargo, en algo fundamental: No consiguieron hacer ver a sus hijos que los derechos son privilegios conseguidos con mucho esfuerzo de mucha gente durante mucho tiempo. Gente en su gran mayoría con pocas letras y mucho tesón consiguieron criar una generación de una formación académica y profesional más que aceptable, que a su vez crió a una generación de universitarios, que a su vez ha criado a una generación de… ninis.

A veces me pregunto si no serán los Petit Suisse los culpables de la desnaturalización de la raza, pero en seguida caigo en la cuenta de que ese producto no está presente en todo el mundo y aparentemente por allí también se da esta nueva raza de jovenzuelo (y no tan joven) empeñado en que el mundo está ahí para servirle y satisfacer lo que ellos llaman Derechos Inalienables, que básicamente consisten en que otro pague sus vicios. Y ojo, vicios de marca, que menudos somos a la hora de distinguir el ibérico del de bodega. Que vagos somos, pero con gusto.

Dentro de los ninis éstos, se da el caso del perroflauta, que es aún más sangrante y que encima nos castiga con su superioridad moral, su sentido de la justicia, su afán por nacionalizarnos, su aspecto y su olor.

Una vez un poli municipal del hay-untamiento en el que resido me paró en uno de esos controles aleatorios que hacen para justificar que cobran mucho más que un Guardia Civil, diciendo que era una campaña de control aleatorio de vehículos de dos ruedas (no, no iba haciendo el loco con el coche, iba en moto). Yo le contesté que vaya, yo creía que era una campaña para hacernos llegar tarde al trabajo. Al señor no le debió gustar mi respuesta y me dijo que la Constitución les otorgaba la potestad de pararme cuando les diera la gana. Yo, por supuesto, le dí la razón, y le contesté que a mí la Constitución también me amparaba a la hora de decirle que me tocaba los cojones que me parase sin haber cometido ningún delito o falta, y que pusiera mi puesto de trabajo en peligro teniéndome allí parado diez minutos mirando si los papeles del camión eran los correctos y si llevaba contrabando de naranjas y sandías podrías. Si esa conversación la tengo con un gris de la época de mi padre, me recuenta las vértebras a porrazos, con el agravante de que en algún momento habría perdido la cuenta y habría tenido que volver a empezar.

A lo que voy, que me pierdo, es a que los verdaderos derechos no son que nos paguen los porros o nos pongan mil pavos en casa por tocarnos los cojones poniendo sellos durante unas pocas horas al día, sino poder defender nuestras opiniones, poder perseguir nuestras ambiciones, poder defendernos de forma pacífica de los abusos del Estado en cualquiera de sus manifestaciones, poder mandar a tomar por el culo a nuestro empleador si abusa de nosotros, poder decir que la familia del Bobón Mayor son una caterva de indeseables, poder escribir que a la Justicia española cada vez se le vé más el sufijo in-, y otras muchas pequeñas cosas que pueden o no aparecer en esa Constitución que tan alegremente me citaba el poli de barrio que me estaba haciendo perder el tiempo.

Los verdaderos derechos no son inalienables, son algo que las sociedades se ganan para sí mismas con mucho esfuerzo y que nos permite mirar atrás desde el particular charco de nuestros fluídos en el que estemos a punto de palmarla y decir: Mis hijos estarán mejor que yo.

Ahora, por favor, con la mano en las pelotas, contesten de forma lo más honesta posible a esta pregunta: ¿Estarán mis hijos mejor que yo?

Si su respuesta coincide con la mía, les invito a suscribir mi genérico “me cago en vuestra puta madre, cabrones” dedicado a ZP y sus alegres muchachos y a Marianín el Babas y sus meapilas de perfil bajo. No me extraña que ahora hablen de pactar entre ellos, son tal para cual.

Día Mundial del Funcionario

No veo razón para no homenajear a tanto cabrón hijo de puta que aparece en las noticas hoy y que se empeña en ejercer una autoridad cimentada en una chulería, una prepotencia y una altanería propia de una especie más baja que las ratas de alcantarilla.

El alto funcionario, comisionado del estado para ¿qué? Pues para joder a los ciudadanos que le pagan y además, lejos de mostrarles una gota de gratitud mientras niegan un átomo de servicio, mirarlos por encima del hombro y ponerles una sonrisa socarrona que parece decir “¿a que jode lo que te he hecho, y más sabiendo el sueldazo que me pagas por ello y lo que te tienes que eslomar para que yo me lo lleve?

Su vocación, joder, chulear, abusar, humillar y  parasitar, y si es preciso, como los virus, acabando con el indivio aunque el acto conlleve su propio fin.

Y es que dos noticias me han inspirado hoy los recuerdos de la peor calaña de hijos de perra con la que me he ido topando. Con ello no quiero decir que estos tipos lo hayan hecho a posta, como aquellos a los que me han evocado, pero desde luego son sus hermanos si mañana mismo no dimiten y se van a sus casas a encerrarse una temporada hasta que su gallardía les permita salir de nuevo a la calle:

1-La comisión de expertos del Programa Ramón y Cajal, un plan coordinado por la Secretaría de Estado de Investigación encargado de analizar los currículums de los mejores talentos españoles en el extranjero y recuperarlos para nuestra patria, cierra las puertas al mejor físico joven europeo, a la sazón, valenciano. El hombre quiso volver pero esta banda consideró que su CV no era suficientemente brillante. Resultado, el chaval, dicho sea con todos los respetos y el cariño, ese mismo día es galardonado con el premio al Mejor Físico Joven de Europa otorgado por la Sociedad Europea de Física. Debía de ser duro reconocerle los méritos cuando llevaba tres años trabajando para el Instituto de Física de Partículas de Holanda, una de las instituciones más prestigiosas del mundo en su campo.

Estos tíos del Programa Ramón y Cajal (que manía con joderle el prestigio al pobra don Santiago después de muerto entre institutos varios y el departamento de traumatología del hospital madrileño que lleva su nombre, más propio de un matadero de ratas que de un centro de élite) serán tan hijos de la grandísima puta como el que más, si mañana mismo no dimiten irrevocablemente y se van a su puta casa, sabedores del daño que le han ocasionado a su país no ya solo con este caso, sino con urgar en la herida de uno de nuestros  peores estigmas, el que indica que somos un pueblo que desprecia el talento e investigación, sobre todo, si es propio.

Ahora que todo el mundo quiere un país más competitivo a base de empobrecernos, uno se pregunta, ¿por qué los suizos y los suecos no lo hacen y siguen tan frescos? Ellos no tienen una comisión de expertos Ramón y Cajal española; no, ni de lejos, vamos ni parecida, por mucho que mataran a Servet. Más bien al contrario. Y claro, lo que venden al mundo tiene tecnología, valor añadido y genera una gran riqueza que para colmo, llega a los ciudanos sin diezmar por corruptos.

Pero para eso tenemos nosotros nuestros superfuncionarios.

Y como la hijaputez no es exclusiva de la raza hispánica por mucho que se halle generalizada entre los nuestros, me despacho con la segunda:

2- La FAO recomienda comer insectos. Aún recuerdo muy niño cuando pagaban por quitar las vacas en el pueblo de mi madre porque sobraba leche. Esto me era difícil de comprender de chaval e imposible en mi reloj biológico senil. Pero es que sin vacas, nos quedamos sin su industria auxiliar, es decir las moscas cojoneras; pesadas como la madre que las parió, y que tendían a colonizar párpados, heridas y lugares lejanos del radio de acción del rabo, por no mencionar las boñigas. Ahora resulta que eran comestibles, deliciosas, proteínicas a más no poder según los expertosde la FAO, que nada hicieron entonces para protegerlas incluso cuando en su apogeo, luchábamos contra ellas con el Raid y la paleta, ajenos a su altísimo valor culinario. Nadie nos educó en hacelas nuestras amigas, en meter las plastas recién hechas en las casas para comenzar el arte de la minigranja y la minicolmena de rico panel de mierda, a salvo de la meteorología o de las pisadas de burro (otra colonia andante). ¿Dónde estaba la FAO?

Milenios de neolítico, de ciencia agrícola, de ingeniería de riegos, de biología, de nutrientes, de ciencia veterinaria, de química, de almacenamiento, de refrigeración, de transporte; en fin, de un desarrollo tecnológico que ha permitido producir como nunca para que lleguen ahora éstos, que seguro que cobran por miembro tres veces en un mes lo que usted y yo juntos en cinco, y nos salgan con estas.

Miren, estoy ya cansado hasta de desahogarme aporreando el teclado. Hijos de puta bastardos. Escuchad, que os voy a dar yo mi recomendación nutricional: vais a hacer como que os caéis y me vais a comer lo que yo os diga.

Un pueblo de “tambourine”

Esto es un pequeño cuento sobre un pueblo de pandereta. Espero que no os aburra mucho.

Y de pronto, dos bombas, allí en plena popular de Boston y sin que nadie lo esperara. Un pueblo conmocionado, estremecido, acojonado.

¿No estaremos combatiendo en demasiados países? se pregunta la gente, temerosa de que el orden perfecto de sus vidas, sus chalés en la playa, sus todoterrenos, sus cañitas después del curro sin mucho forzar, etc., se lo jodan unos moros cabreados de no sé que país en quién sabe qué continente.

Aturdidos aún por el impacto de la noticia, esperan ansiosos los comunicados de su presidente, en el que este pueblo nunca termina de confiar sea cual sea su signo político. Desean que sean los terroristas de siempre, los autóctonos. A esos hijos de puta por lo menos los conocemos pero, los de fuera, son mucho peores. Se suicidan, no temen a la muerte, no hay quien los pare; no nos van a dejar vivir. Joder, que miedo, imagina.

Sale el presidente. Han sido los de siempre. No ha dicho nada de terrorismo. Menos mal.

Pasan las horas. No sé, aquí hay algo raro. La policía no dice nada tras varias horas. No sé a que esperan. Yo creo que no lo tienen tan claro como han dicho.

Voy a poner la radio a ver que más cuentan. Let’s tune la Cadena To Be, a ver que dice Gabildeep, el de siempre, el que nunca miente, el de confianza. ¡Hostias! ¡Que horror! Trustworthy sources dicen que dos tíos con pinta de chechenos, depilados from head to toes, han salido de una Renault Kangoo que había aparcada cerca de allí y han puesto varias bombas tecnologicamente muy avanzadas, usando ollas alemanas y goma dos eco.

Sale Obama otra vez. ¡Y esta vez sí dice terrorismo! ¡Lo ha tenido que reconocer! El muy cabrón. Si ya decía yo que no se podía tener un presidente negro. Suena el móvil. Un mensaje: Turn on the TV y pon La Sixth. Hay patriotas sin banderas americanas protestando en las sedes demócrata-republicanas-populares (en realidad socialdemócratas, pero ellos mismos no lo saben todavía). Espera, ese sí tiene una bandera, pero cada dos barras una en vez de ser roja, es morada, y otra en vez de blanca, amarilla. Esos tienen  muchas banderas, pero de una Labour Union llamada GTU y mira esos otros, con las de la que se llama OOCC.

Cambio a Four, y luego a Five TV: Press Conference de un lider de los demócratas de la izquierda. ¡The United States no se merece un gobierno que mienta! Que vergüenza. Que getas. No han sido los de siempre. Nos han mentido para ocultarnos que vienen los moros y nos van a volar por los aires. Qué va a ser de nosotros. Con lo felices que somos. Con lo bien que estamos. Pero, quién le mandaría al cabrón del negro seguir en Irak, Afganistán y todo ese avispero. ¿no había prometido cerrar Guántanamo? ¡Y ahí sigue, como si nada!¡Que mierda!

Lo que te digo, que nos van a dar hostias hasta en el cielo del paladar. Yo no le vuelvo a votar. Mejor al Shoemaker ese, que parece un tipo pacífico y que no se mete con nadie. Ese ha prometido que nos dejan en paz porque él no le piensa hacerle la puñeta a nadie, y ya se sabe, como ceder con esta gente y dejarlos tranquilos, no hay nada. Ya ni las maratones vamos a poder celebrar. Por qué complicarse tanto con lo fácil que es tener libertad. Porque sí, porque les conviene. Porque les gusta estar en la foto con Blair, Cameron o como cojones se llame el puto inglés que tengan de Prime Minister. ¿Cameron? ¿Qué Cameron? ¿Díaz? No joder, no estoy para bromas. No sé en que planetas vives pero es el primer ministro de esos maricones de los ingleses, o sea, el primer maricón de ellos después del príncipe de las orejas, claro. Y ahora encima les ha dado por salir con los enanos morenitos de los portugueses y los españoles. Y a saber cuánto se llevan en comisiones por armas, botines, contratos de reconstrucción del país, etc.

Otro SMS. Let’s join the “mani”. Let’s cercarles, allí, en su sede. Nos han mentido para no desgastarse, para que les sigamos votando, para volver a ganar las elecciones. Yo voy. Vamos a cercales. Pues yo también. Pues yo mando un guasap. Pues yo lo pongo en el feisbuk. A por ellos. ¡Por la democracia! ¡Por la verdad! ¡Voy a coger las Barras y Estrellas! Pero, ¿qué cojones te pasa? ¿Qué eres facha? ¿Did you like Paco? No, si la bandera tendrá el chicken. Bueno, tío, es la bandera americana, la de nuestra patria. Mira, déjalo, mejor no vengas y quédate viéndolo en la tele, que a los fascistas como tú se les ve a la legua.

Eh, tíos (el neighbour del sexto), dejad esa puta bandera nazi ahí y vámonos a por estos cabronazos de los republicanos. ¿Qué pasa? ¿No tenéis puesta the chain To Be? ¿Os mola que os manipule la tele de Obama? Dicen que el FBI sabía lo de los chechenos, pero que el gobierno no quiso investigar. What? Que sí, joder, que lo acaba de decir Gabildeep, que es verdad. ¡Hijos de la gran puta!. A por ellos.

Mientras, un abnegado alto funcionario de la policía llamado Afterhorras, toma personalmente las riendas de la investigación, elimina las ollas y descubre la Kangoo de los chechenos. Lo esclarece todo. Queda listo para que Vermouthez, el mejor juez de toda USA, haga justicia a los muertos, a los heridos, a sus seres queridos y a toda la nación más grande de la tierra. God save the United States. Espera, quita lo de God, esto es un estado laico, cojones. May the United States prosper in peace and democracy. Much Better así, tío, uncle.

Horas antes, otros chechenos se vuelan por los aires en un apartment de una pequeña city obrera near Boston. Se llevan consigo a un agente del FBI. Pobre hombre. Ya te digo. Pues me han dicho que lo han volado, pero que el tío ya tenía un balazo, y que se lo habían dado por la espalda. Pero, ¿dónde cojones oyes tú esas cosas? Gabildeep no ha dicho nada. Deja a los muertos en paz……Months later, la tumba de este pobra agente es profanada y el cadáver manipulado por fuerzas oscuras, sectas satánicas según Vermouthez y su brillante ayudante la fiscal Neighborhood.

Sin solución de continuidad, el pueblo americano continuó si indomable lucha por la libertad: El Obama, a la calle; El Shoemaker, al despacho oval; los marines, de vuelta a casa en retirada; las víctimas, clasificadas y agrupadas en asociaciones de derechas e izquierdas; los agentes y jueces heroicos, promocionados; los traidores desconfiados que se cuestionaban la versión de Gabildeep, desterrados.

Es decir, una pena de pueblo acojonado y desunido. Vaya reacción ante un ataque tan salvaje y directo. Dan pena estos infieles protestantes. No tienen remedio. País y pueblo de tambourine.

Y encima no tienen a La Roja. Menos mal que yo soy español, español, español.

Estado de los Autónomos

Señoras y caballeros lectores:

A ustedes que se hacen merecedores de tales títulos por seguir estas barbaridades de manera ejemplar, porque aún leyendo estas barrabasadas una vez al año ya son dignos de elogio, he de comunicarles que mi larga y benéfica, al menos para sus neuronas, falta de presencia en esta nuestra particular caja de botellines en medio del parque cibernético se debe a que en un acto de heroicidad digno del Capitán Trueno, Roberto Alcázar, Batman y algún otro héroe facha de los comics más, he conseguido trabajo. Bueno, de manera un poco sui generis dado que me he tenido que dar de alta como autónomo para poder meter la cabeza en un tugurio regido por un sesentón cocainómano con ínfulas de artistucho, pero están las cosas como para hacerse la estrecha, no te jode.

El caso es que he dejado de costarles a ustedes los que todavía coticen y paguen un duro de impuestos dinero, y he pasado a engrosar las listas de los que, aunque sea poquito, arriman el hombro para seguir pagando las sinecuras, pesebres, carambucos, balnearios y demás rinconcitos con derecho a sueldo de sanitarios venenosos, profesores analfabetos, políticos desinteresados por el interés general y, en general, hijosdeputa de diverso pelaje que viven de los que nos quebramos la espalda intentando que lo que queda de este maldito país no dé en quiebra.

Como buen zumbado con influencias anarco liberales que soy, me parecía de muy mal gusto mantener una regularidad en mi secreción de gilipolleces cuando estaba en la nómina de ustedes los contribuyentes, pero ahora que podré hacerlo a costa de las costillas del tipo que violenta la lamentable ley laboral española para sustituir a un pollo perfectamente válido al que ha echado a los pies de un ERE por un imbécil desesperado que acepta pasar el tiempo que haga falta como autónomo para que a él no le salga por un potosí echar al anterior hasta que el juez progre de la magistratura decida depositar su particular truño en forma de “bueno, vale, el ERE cuela”, prometo estafar a mi empleador de forma más regular y castigarles a ustedes varios sentidos simultáneamente con mis pajas mentales más a menudo que durante los últimos meses.

Dirán ustedes que mi lógica tiene más agujeros que la sentencia del 11-M, y no les faltará razón. Pero, como en muchos otros casos, siento comunicarles que su opinión, en este foro en particular, me la pela por tiempos puesto que yo aquí escribo para desahogarme y cagarme en los putos muertos de las situaciones y personas que me tocan mi particular entendimiento.

En cualquier caso, siguen gritando, luego cabalgamos.

Un enano tan repugnante como la prensa española

Dado que nos vamos todos a la cama muy cabreados, esta noche me vais a permitir un cuentecito que nos ayude a conciliar el sueño:

Érase una vez un enanito de un región del planeta conectada a la Tierra de Fuego.

Era que el enano, del la familia del putognomistramposischarnegus, gustaba de hacer malabarismos prodigiosos con sus pies para los que se valía de castañas, piñones, bellotas, avellanas, nueces, almendrucos y otros frutos silvestres de similar tamaño.

Su familia, admirada de la capacidad titiritera de su nuevo miembrecito juguetón, soñaba con verle triunfar en los mejores espectáculos mediáticos del mundo, más teniendo en cuenta la ternura que en ellos despertaba el carácter taciturno, reservado, mohíno y sin reflejos que tenía el enanín, propio de un gnomito un pelín retrasadillo.

Entonces un día, el hermanito del enano lo grabó en vídeo, ya que aunque la familia fuera pobre, no faltaba la mejor tecnología (sin que podamos explicarnos aún cómo accedieron a ella). Metió sus cintitas de video en botellitas y emprendió un largo viaje a la costa atlántica. Entonces, llenando sus bolsillos de guijarros para que no lo llevara el viento, se asomó bravamente al borde de un abismo y desde la cima del acantilado, las arrojó con fuerza una a una al inmenso océano, llenando su corazoncito de una emoción romántica fruto de la imposibilidad de la empresa.

Pero he aquí que el ángel caído es poderoso, y una de las botellitas, por un acto demoniaco, fue contra todas las corrientes posibles y las leyes de la física a Nueva York, donde un funcionariete la recogió y sin saber qué hacer con ella, la echó al buzón de Unicef para ver si alguien se apiadaba del retrasado de la imagen.

Otra botella fue a parar a la costa normanda. Allí un exjugador de fútbol famoso retirado y metido a gángster, que todo lo comía y lo bebía, pensando que contenía alcohol, se tragó la cinta arruinando casi la obra cinematográfica y el mensaje universal. Por la noche, y mientras otro señor negrito jugueteaba con él, la cinta fue rescatada extrañamente del ano del exfutbolista, debiendo un médico extraerla definitivamente y de una pieza de cierta parte del señor de color.

La siguiente botellita fue a parar a los Emiratos Árabes, y fue recogida por una fundación que la adoró como a un tótem sagrado, ofreciéndoles toda clase de ofrendas económicas en la esperanza de que la divina providencia correspondiera favoreciendo sus trapicheos.

La última botellita que se salvó era de Vichy Catalán, y como la cabra tira al monte y el burro a la nación que representa, aterrizó en una masía donde había un doctor muy bueno y muy sabio, que trataba a los niños con deficiencias físicas y psíquicas, pero sobre todo a los enanos, y que ponía unas inyecciones tan milagrosas que convertían a los guisantes en sandías. Este señor tenía un jefe muy bueno, que se bañaba en champan con señoritas de compañía cada vez que ganaban sus huestes una batalla para celebrarlo, y que luchaba por su país oprimido de forma altruista pero con el sacrificio y abnegación propias de un abogado.

El doctor, que había curado de un sida malo a un mariquita delgadito, calvo y de barbita lampiña, pero que se había pasado un poco con la dosis según los envidiosos médicos italianos, llamó a nuestro enanito, que cruzó el océano en un botecito hecho con media cáscara de nuez, un palillo y media servilleta de papel, pues su familia no podía permitirse un medio menos arriesgado.

Allí su hermanito lo volvió a grabar tratándose con las jeringuillas del buen doctor de la masía. Pero la mala prensa del país enemigo decidió vetar casi unánimemente las obras de arte y los monólogos balbuceantes de nuestro querido protagonista.

Y he aquí que vino el buen doctor, pilotando un cuatrimotor de hormonas, y convirtió a nuestro putognomistramposischarnegus, en un mismísimo nativo de diez generaciones de familia Gasol.

Y el guerrero consiguió muchos de los más grandes torneos del mundo, en beneficio de su tierra adoptiva y en detremimento del vecino pueblo opresor. Y el del sida malo, que era muy bueno, le ayudó mucho pidiéndole al doctor más centímetros y que le curara los tobillitos, que sufrían aún el crecimiento sin par. Y así pudo ganar más batallas limpiamente a sus enemigos. Y cuando no las ganaba, era tal su fama que el mundo entero se reunía para aclamarle y admirarle envuelto en su smoking de folclórica, favorecido por los petrodólares de las democracias liberales de oriente y por el señor francmasón comilón y bebedor, a pesar de que ese año no hubiera ni conseguido volar la cabeza de algún espectador del enemigo.

Y he aquí que nuestro pulgarsito se convirtió en gigante sin miedo, y con las agallas propias del que se ha ganado cada centímetro de crecimiento limpiamente, se enfrentó caballerosamente al malísimo homus lusitanus, y al peor aún homus muñecus vascuencis, e incluso tuvo la hombría de insultar al homus salmantinus delante de su mujer, preñada del enemigo.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

En otro orden de cosas, animo al público a comentar la noticia y la desmesurada reacción mediática de censura de este comportamiento que la asquerosa prensa espanyola  ha orquestado (en especial desde TVE y Marca):

http://www.abc.es/realmadrid/noticias/20130131/abci-messi-arbeloa-madrid-201301311447.html

Los números de 2012

Feliz 2013 a todos los que sufren nuestros desbarres, y si les gustan las estadísticas, aquí tienen unas pocas.

Les deseo lo mejor.

 

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 3.300 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 6 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

Batas blancas para las ratas negras

 

Esto del blog ya nos tiene superados. Es un ejercicio terapéutico el de despotricar en privado, hasta que uno se da cuenta que a la nula carencia de talento para ello, se le une la carestía absoluta de tiempo para ponerse a la tarea. Esto resulta en malos textos y un atasco importante de personajes a los que afear, pero que le vamos a hacer, oiga: no vivimos de esto.

Para quitarme una cuenta del rosario de melones con que nos carga la casta política a los ciudadanos, voy a rezar un poco de otra no menos dañina: la de los funcionarios de la presunta salud pública.

Y como introducción, y con el fin de que el lector disfrute de verdad de la buena escritura en lengua española, me permito traer al mismísimo Licenciado Vidriera de nuestro nunca bien ponderado Miguel de Cervantes, y su opinión sobre los médicos malos, que en la mía, son la gran mayoría de los que controlan los grandes centros hospitalarios:

“porque no hay gente más dañosa a la república que ellos. El juez nos puede torcer o dilatar la justicia; el letrado, sustentar por su interés nuestra injusta demanda; el mercader, chuparnos la hacienda; finalmente, todas las personas con quien de necesidad tratamos nos pueden hacer algún daño; pero quitarnos la vida, sin quedar sujetos al temor del castigo, ninguno. Sólo los médicos nos pueden matar y nos matan sin temor y a pie quedo, sin desenvainar otra espada que la de un récipe. Y no hay descubrirse sus delictos, porque al momento los meten debajo de la tierra”.

Y ustedes me perdonarán, ahora me toca seguir a mí, ya que necesito un poco de desahogo.

Hace falta tener la geta de blindaje de carro de combate israelí para participar en las rebeliones autonómicas contra la privatización de la sanidad. Pero, ¿qué privatización? Miren, yo también estoy en contra, ya que es una privatización light, al estilo de la social democracia pusilánime del PP de Rajoy.

Muchas gracias por preocuparse ahora por mí. Les resumo mi breve mensaje: ahora que ya han vociferado un rato para salvarnos la vida, déjenme decirles que son ustedes unos sinvergüenzas provistos de una geta que ríase usted de las cabezas de Pascua (tamaño y dureza).

Tengan el valor de salir a la calle a protestar porque tienen miedo de perder ciertas prebendas de su trasero acomodado de funcionario. Las reformas de ciertas autonomías distan mucho de lo que muchos deseamos: déjenme a mí la libertad de pagar el hospital al que me quiera ir a morir, sin que me lo imponga su estupendo sistema del lugar donde esté  empadronado, toda una loa al sentido común dicho de paso.

No han mostrado la menor manifestación de preocupación por el hecho de que en diez años los costes sanitarios se hayan multiplicado, como mínimo,  por tres, con un buen pellizco de la tarta devorado por sus subidas salariales incluso con vacas flacas; este crecimiento del coste, sin parangón en cuanto a ingresos ¿a qué se les adivinaba insostenible pero a ustedes les importaba un carajo mientras no afectara su cartera?

No recordamos huelga alguna por la privatización de los servicios de vigilancia, mantenimiento, comidas, limpieza, entretenimiento, lavandería, cafetería, residuos, jardinería y riegos, y un largo etcétera e sus hospitales. Claro, es que esos son  compañeros de poca  monta, ¿verdad? Pues ahora se les estaría muy bien empleado tener que joderse.

No se les reconoce en manifestación alguna cuando las camas exceden los pacientes, contra los despidos de residentes e interinos que les pegan mil vueltas porque ellos sí tienen que ganarse una renovación; contra las listas de espera, el pago por recetas, la “externalización” de la atención hospitalaria y, de nuevo, un largo etcétera.

¿Cómo tienen ahora la desvergüenza de decir que van a la huelga por nosotros?

Ustedes nunca se han preocupado por nosotros.  Cuando nos despedían en el sector privado a decenas de miles por mes y a ustedes les subían el 4% el sueldo, no les oía queja alguna, más bien votaron en  masa borreguil  a la mano que les daba de comer.

Cuando he ido a sus hospitales, me he sentido degradado hasta límites incompatibles con la condición humana. He padecido su crueldad en primera persona, la he visto con familiares de otros pacientes, con todos los allegados que sufrían, y mil veces me he tenido que contener al verles disfrutar del placer de someter a sus congéneres, de ejercer su poder sin límites sobre ellos. Para mí era inimaginable pensarles capaces de acongojar a enfermos con represalias cuando sus familiares iban a los departamentos de “atención al paciente” a buscar consuelo, que no resarcimiento, para volver más humillados si cabe. Son ustedes la depravación de la condición humana precisamente en el que debiera ser el templo de su cuidado.

Miren, como en tantas otras ocasiones: no en mi nombre. Si estuviéramos preocupados, tal vez ya les habría acompañado alguna que otra persona ajena a su sindicato de terror, pero hasta las ratas serviles que pastan en otros sectores les han dejado solos. Váyanse con su cuento a tomar por el culo. Son ustedes unos golfos, unos vagos, unos maleantes, unas sabandijas y unos parásitos de la peor calaña. No solo son mentirosos e hipócritas, es que además tenemos que soportar en ustedes el efecto inmediato que el poder genera en las personas de naturaleza mediocre: su infinita crueldad. Verles faltar a su juramento sin pestañear les convierte en peores que los males a cuyo combate prometieron consagrar sus vidas. Menuda banda. Como para protestar para salvarnos. ¡Qué generosa panda de cabronazos!

Si de verdad están preocupados por nuestra calidad de ciudadanos, por nuestra salud y por nuestra libertad, reclamen nuestro derecho a decidir si pagar la mierda de servicio que nos dan al precio que el ejecutivo de turno nos lo cobra, o de irnos a la institución que nos podamos permitir y más nos convenga. Dicho sea de paso, ustedes y sus colegas funcionarios lo hacían a través de una Mutualidad prohibida para el resto de trabajadores. Tampoco protestaron nuca por esto.

Menos mal que tienen a Gallardón haciéndoles el juego sucio de las malas privatizaciones, de forma que le puedan echar en cara al gobierno social demócrata “rajoyano” el acabar con los servicios elementales públicos. Deberían hacer a partir de ahora el  juramento “gallardoniano”, incumplible por definición e inmune al perjurio por tanto. Les va que ni al dedo, amputado por supuesto.

¡Y estos son los que nos tienen que sanar!

El Magister López

Hoy iba a escribir de otro asunto, pero el reconocimiento de la figura de un pícaro de cuidado, con los arcos del Acueducto de Segovia de fondo, allá donde termina el monumento en uno de los postigos de la maravillosa muralla de la ciudad, me ha hecho cambiar el asunto, seguramente como consecuencia de una variación brusca de la concentración de bilis en sangre.

He de reconocer que en esto la masonería, a través de Rubalcaba, homenajea presumiendo de sapiencia de literatura clásica española, a nuestra novela picaresca del siglo de oro, presentándonos al gordito en cuestión con el mismo linaje étnico y en el mismo escenario histórico, que los de sus célebres paisanos Don Pablos y Trapaza.

Y es que, si Quevedo o Alonso de Castillo Solórzano fueran de nuestros tiempos, pocas dudas tengo de que El Buscón o El Bachiller Trapaza de entonces sería El Buscón López, o mejor todavía el Magister López de hoy; hay que actualizarse: los bachilleres en Salamanca de cuatro centurias atrás, habrían estudiado hoy máster in England tras haber abandonado los estudios de derecho in la pública of Spain, que el pícaro sociata de nuestros días gusta más de exhibir título caro, fácil y en el extranjero, que barato, difícil y de aquí. Es por ello que se fue a Newcastle a become a magister y dejó la licenciatura en derecho que quería hacer después de pasarse 5 años “estudiando” mus, fancines y participando en los interminables comités y grupos “culturales” de la Facultad de “Ciencias” Políticas. Menos mal que el chico no eligió ingeniero de caminos, que se nos habría ido a la luna a buscar estudio alternativo.

Y es que el Magister y el Bachiller, encajan en el personaje como gotas de agua que llueven sobre la misma ciudad cada cuatro siglos; hasta se nos apellida Águeda de segundo, como homenaje a Zamarramala, villa y cuna de Trapaza.

López es una muestra del perfil del político de hoy. No ha trabajado en su vida en empresa alguna. Desde que lo fichara para el PSOE nada menos que el gran Pepiño Blanco,  modelo español de virtudes, no ha hecho otra cosa que medrar en la política hasta que otro personaje ejemplar de nuestra historia, Rubalcaba, lo convirtió en el número tres del partido y de paso, en su perro de presa. Y es que la estrategia del calvo barbado y bárbaro pasa por la regeneración de su imagen, aprovechando la memoria de pez del español medio, apareciéndose ante los ciudadanos como un político responsable y moderado, mientras maneja es estacazo a través de otro de los magníficos López de su partido.

La geta del amigo López es de registro mundial. Pena que no sea disciplina olímpica para mandarle con el choñi chandal de talla XLL que necesitaría, a Londres a ganarnos otra medalla. Primero se ahueca las plumas cual chaval con muchos estudios orgullo de familia de provincias. Luego adopta una pose solemne, soberbia, hierática, casi sobrenatural,  como si se hubiera escapado el Pantocrator de cualquiera de las magníficas iglesias que le rodean y le hubiera abducido por los poros de su tersa epidermis. Y termina por abrir la boca para no dejar de mentir cual bellaco, sin perder por un instante su imponente lenguaje corporal.

Y es que el pícaro de altura es así. No se le coge facilemnte en el embuste pues si se le observa vacilación, alerta a sus presas y se descubre su trama. La de este geta enorme no se me escapa a mi ni a unos cuantos millones que nos asombramos al ver como culpa al gobierno de España de unas medidas fruto en gran parte de su propia responsabilidad personal.

Nuestro López en cuestión podría haberme recordado a Domingo de Soto, a Teófilo o a algún otro de sus célebres paisanos si hoy hubiera criticado al gobierno por no haber empezado los recortes desmoronando el número de políticos y de funcionarios de libre designación hasta amoldarlos a las posibilidades del país, y por no desplomar sus retribuciones hasta donde la experiencia demuestra que llegan sus capacidades. No le he oído quejarse amargamente pidiendo que se  retiren las subvenciones a los partidos políticos. No le he escuchado  exigir que los recortes empicen por ahí, para dar ejemplo a todos del necesario sacrificio que se nos viene encima.

Tampoco le ha echado en cara que no meta mano a los dispendios sin fin de las comunidades autónomas, reinos del desmadre desde que su Rubalcaba del alma aprobara junto con el tontaina leonés, la Ley de Financiación Autonómica, que destruyó cualquier atisbo de exigencia de disciplina presupuestaria de sus cuentas. No ha pedido perdón por ello. No ha reconocido el error en nombre de su partido, de haber permitido a sus colegas politicuchos de cualquier signo político, el endeudarse hasta las cejas.

No ha demandado las listas abiertas, la participación ciudadana en la política a través de una mayor poder de representación, justo ahora que se pide a los súbditos pagar el pato de los desastres políticos.

No, el pícaro tienen claro su negocio: apelar a las emociones de los extremistas, de los desinformados, de los vagos y de los tontos de baba para desgastar como quiere Rubalcaba la imagen del oponente político, dejando al margen cualquier debate intelectual e interés de España. Y es que el chico jamás soñó con llegar tan alto. ¿Cómo vamos a aconsejarle nosotros que se desmarque de esa estrategia?.

Como dijo un escritor al que admiro, yo me cisco en la puta madre de gente como tú (tu madre una santa, eso sí, pero tú un hijo de puta), que va a vivir la crisis a cuerpo de rey, o de presidente de república si lo prefieres, a base de realizar críticas para las que no cuenta con ninguna legitimidad ética y moral y sin embargo, teniendo el enorme rostro de cemento de plantearlas de forma voraz.

Somos España, un gran pueblo castigado muchas veces por la inoperancia de sus gobernantes. Quiero decir que tengo pocas esperanzas de que gentes como Rubalcaba, tú y toda vuestra caterva, de paso a una regeneración completa de vuestro partido; de que aparezca una nueva ola de personas que nos permita tener una alternativa más allá de la carnaza hipócrita catapultada por vuestra prensa servil desde vuestros estaribeles hasta nuestras mesas, cada vez con más pan duro frente a tu jamoncito de Jose María.

Entre tanto, me consuelo con el buen gusto literario que ha tenido Rubalcaba al homenajear al género pícaro a través de este muchachote, un poco estropeado por el hecho de que Alfredo no haya conseguido disciplinarte en lo alimenticio, de forma que tu estampa redondeada y grasienta, de chavalote fuertote que no se priva de nada ni en el Palace ni en los restaurantes de la zona, se dé de leches con la de un alumno del Dómine Cabra, mucho más acorde con los tiempos que vivimos los ciudadanos de a pie.

El hombre y la tierra (vasca)

Otra vez julio y otra vez San Fermín. Estaba yo en Pamplona pasándomelo en grande. Son esos días eternos de julio, llenos de luz, buen tiempo y mejor humor, en los que se vive una felicidad protegida por un escudo invisible. Un escudo formado por la mezcla de ingenuidad y juventud, de inexperiencia y vitalidad, que en realidad no es sino una venda en los ojos autoimpuesta por el anhelo de aventura, diversión y vivencias. Hay gente sufriendo en los hospitales, muriendo de hambre. Pero esos tres días sentías merecerte el derecho a olvidarte de todo.

Salimos de Navarra con el objetivo conseguido y dispuestos a repasar todas nuestras vivencias, cuando el cuerpo dijo basta y el sueño arrasó, cual helada de marzo, un brote prematuro de charla que pugnaba por crecer justo cuando la fatiga que conllevan los excesos se hace más presente, en el primer trecho de la vuelta a casa.

Al despertar, no recuerdo bien donde, me enteré de que un joven concejal del País Vasco había sido secuestrado por ETA. En ese instante no me quedé con un nombre, un apellido y una localidad que no olvidaré mientras tenga uso de razón.

La fiesta se suspende cuando las hordas de la angustia asaltan la alegre ciudad que acababa de dejar. El shock inicial deja paso a la comprensión de la situación; los mozos y mozas se quitan el pañuelo en plena fiesta, dándola por concluida, y los atan a la puerta del ayuntamiento para decirle al mundo que Pamplona y sus visitantes están unidos en evitar desde sus modesta posición, el crimen más cruel, cobarde y aterrador que podían imaginar; y todo estaba pasando allí mismo, a pocos kilómetros de la capital de Pompeyo.

Cada julio de mi vida, cuando la tele da el chupinazo, recuerdo con alegría esos años de fiesta; pero inevitablemente llega el día diez para recordarme que vivo en un mundo cruel, para que no olvide que las personas no son iguales. Quizás sí a los ojos del Creador, pero no a los míos, unidos a un cerebro muy corto de entendederas.

Cada diez de julio, el aniversario del asesinato destruye toda la red labrada a lo largo de mi educación y mi desarrollo personal; una red que soportaba mi creencia interior en de la bondad del ser humano. Lamentablemente, desde entonces no he sido capaz de reconstruir el endeble cimiento. Bien al contrario, lo que vengo observando desde el año noventa y siete, me provoca el abandono de la obra. Últimamente no hago sino contemplar con nostalgia y autocompasión su transformación en ruina, sin que sienta el más mínimo ánimo de reparación.

Al principio no fue así. Los días siguientes al maldito trece de julio de mil novecientos noventa y siete, sentí la unión de un pueblo que por encima de ideologías políticas más o menos legítimas, decía basta a una banda de asesinos que habían llegado demasiado lejos en su infamia, en su crueldad intolerable, en su criminalidad extrema, en su cobardía vergonzosa y en su carencia absoluta de humanidad y compasión. Con semejantes valores, con esa ética, un rechazo higiénico se impuso desde todas las partes, incluidos aquellos que compartían fines con la ETA, e incluso se beneficiaban indirectamente de algunas de sus fechorías.

Brotaba el optimismo de entre la tristeza hasta que, una vez más, la realidad le despierta a uno de sus conceptos íntimos, filosóficos, o tal vez más bien religiosos. El empirismo lo puede todo en mí, y destruye toda mi concepción racionalista de la realidad. Los malditos políticos españoles (vascos incluidos) se encargarían de hacer lo posible para que en beneficio propio, la muerte cruel e indignante de un joven inocente, tras una ejecución anunciada, sin posibilidad alguna de defensa, y la reacción de un pueblo entero ante semajante infamia, quedara en agua de borrajas.

Primero vino Ibarretxe y su “Estella”, luego Rubalcaba, Montilla, López y Zapatero. Para entonces, pesaba que la mitad de los seres humanos eran decentes, y la otra mitad, indecentes, ignorantes, extremistas o bobos engañados. Entonces millones de personas salíamos a la calle convocados por buena gente ayudada por un partido político que sumó todo su poder organizativo a una noble causa, a luchar contra todas estas legiones de indeseables.

Pero luego vino la oportunidad de marcar para el ariete gallego, que seguramente por su constitución morfológica, no pierde la oportunidad de cabecear a la red cualquier ocasión que las circunstancias le ponen a tiro. Entonces, ya no sólo dejamos de echar de menos a Redondo Terreros en el PSOE. Se nos apareció de entre la más absoluta perpejlidad un PP sin María San Gil y sin Ortega Lara, fruto de los regates del delantero centro atlántico que mora en el último piso de Génova.

De doce meses a esta parte, el pozo sin fin de la desesperanza se ha apoderado de mi. El tribunal de Pascual, el mamoneo de Génova y Ferraz para no renovarlo, las elecciones autonómicas, el tribunal de Pascual otra vez, el  de Estrasburgo (que debe de ser como el de Pascual pero con mucho mejores sueldazos) y un largo etcétera que no es objeto de este artículo, me han clavado a una tabla en la que aparece un grabado que define al ser humano mediante su mapa genético. Contra algo tan exacto y científico, poco puede hacer mi lado humanista para liberarse. ¿Cómo voy a pensar que esta gentuza es fruto de una naturaleza bondadosa?

De todos los episodios, el que más duele, sin duda, es el de las elecciones locales y autonómicas. Ver que un pueblo da su apoyo mayoritario a un partido que no ha hecho sino promover la existencia de la banda de criminales más salvaje de nuestro continente, me deja perplejo, sin explicación racional posible a los hechos; avergonzado de ser español. Gracias a Dios que no soy vasco.

No obstante, cuando la condena al pozo sin fin de la desesperanza parece irrevocable, surge el ejemplo de las grandes personas. Y el empirismo te dice que también existen, y que no son tan pocas. Entonces ves el coraje, el valor, el espíritu de lucha, el ideal de justicia, de humanidad, de solidaridad, de caridad y sí, de bondad, de personas como Mari Mar Blanco, como las que constituyeron el Foro de Érmua, como Ángeles Pedraza y su asociación. Parafraseando a una víctima del terrorismo, en medio de una atmósfera de gases putrefactos, sois oxígeno con el que por fin salir de la asfixia del dolor. Sois la posibilidad de una sociedad mejor, que no transforme la materia humana en algo irreconocible, como lo que puebla el País Vasco mayoritariamente en la actualidad. Y sois la esperanza de aquellos que nos habíamos hundido quince años después.