Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

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Padres miedosos, niños traumatizados.

Ha caído en mis garras un interesante artículo, creo que de obligada lectura para los que estamos ejerciendo de padres en estos procelosos tiempos:

http://www.theatlantic.com/features/archive/2014/03/hey-parents-leave-those-kids-alone/358631/

Eso sí, les aconsejo que echen ustedes la vista atrás a cuando eran ustedes unos pequeños gañanes indignos de estar en ningún otro sitio que no fuera una cuadra o una institución de máxima seguridad y se pongan en situación de comprobar el mundo que viven los críos ahora y el que vivíamos nosotros.

Que lo disfruten.

Entrevista a Juan Ramón Rallo

En Desde el Exilio publicaron esta interesantísima entrevista a Juan Ramón Rallo cuya lectura recomiendo encarecidamente:

http://www.desdeelexilio.com/2010/10/05/capital-dinero-y-ciclo-economico-entrevista-a-juan-ramon-rallo/

Es una lectura larga y, para ser una entrevista, bastante densa, pero merece la pena.

Mucho facha

Hoy les dejo un vídeo del yutú, para que se entretengan con él. Una vez visto, espero que coincidan conmigo en que en él sale mucho facha. En el sentido de nazional-socialista, claro.

Albert Rivera en el Parlamento de Cataluña

Derechos Inalienables

Durante el fin de semana le pegué un vistazo al blog desdeelexilio.com, y me llamó la atención esta entrada en particular:

http://www.desdeelexilio.com/2013/05/20/esos-derechos-sociales-que-se-adquirieron-tras-anos-de-lucha-i/

El autor promete que incluso aportará datos y gráficos para sustentar su opinión. Da gusto la gente seria. Es más, no sólo me parecen serios sino que además en lo general estoy de acuerdo con lo expuesto en ese artículo.

Ahora bien, ya me conocen: No pienso dar datos, no pienso poner gráficos, no pienso razonarles más allá de lo minimamente necesario para que no me envíen a una cuadrilla de loqueros a que me encierren. Voy a desahogarme. Voy a cagarme en la puta madre de quien se me ponga por delante porque es uno de los pocos derechos inalienables que nos quedan a los sufridos expanyoles. Voy a transmitirles que estoy hasta los cojones del buenismo y de las ruedas de molino que nos administran en progresista comunión un día sí y otro doble ración.

Por el mero hecho de nacer, todo ser humano tiene el Derecho Inalienable a lo siguiente: Morir hecho una puta mierda en un charco de sus propios fluídos.

El resto, queridos lectores, no son derechos: Son privilegios.

Los que vamos teniendo una cierta edad todavía tenemos vagos recuerdos de una época en la que se hablaba bien poco de derechos puesto que te podía costar pescozones, porrazos o algo peor. Es más, hemos vivido educados por gente que creció en esa época, muchos de ellos todavía vivos y la gran mayoría ya cobrando su bien ganada pensión de jubilación. Ellos tuvieron pocos derechos, y curraron como cabrones, y ahorraron hasta la saciedad, para que nosotros tuviéramos privilegios.  Fallaron, sin embargo, en algo fundamental: No consiguieron hacer ver a sus hijos que los derechos son privilegios conseguidos con mucho esfuerzo de mucha gente durante mucho tiempo. Gente en su gran mayoría con pocas letras y mucho tesón consiguieron criar una generación de una formación académica y profesional más que aceptable, que a su vez crió a una generación de universitarios, que a su vez ha criado a una generación de… ninis.

A veces me pregunto si no serán los Petit Suisse los culpables de la desnaturalización de la raza, pero en seguida caigo en la cuenta de que ese producto no está presente en todo el mundo y aparentemente por allí también se da esta nueva raza de jovenzuelo (y no tan joven) empeñado en que el mundo está ahí para servirle y satisfacer lo que ellos llaman Derechos Inalienables, que básicamente consisten en que otro pague sus vicios. Y ojo, vicios de marca, que menudos somos a la hora de distinguir el ibérico del de bodega. Que vagos somos, pero con gusto.

Dentro de los ninis éstos, se da el caso del perroflauta, que es aún más sangrante y que encima nos castiga con su superioridad moral, su sentido de la justicia, su afán por nacionalizarnos, su aspecto y su olor.

Una vez un poli municipal del hay-untamiento en el que resido me paró en uno de esos controles aleatorios que hacen para justificar que cobran mucho más que un Guardia Civil, diciendo que era una campaña de control aleatorio de vehículos de dos ruedas (no, no iba haciendo el loco con el coche, iba en moto). Yo le contesté que vaya, yo creía que era una campaña para hacernos llegar tarde al trabajo. Al señor no le debió gustar mi respuesta y me dijo que la Constitución les otorgaba la potestad de pararme cuando les diera la gana. Yo, por supuesto, le dí la razón, y le contesté que a mí la Constitución también me amparaba a la hora de decirle que me tocaba los cojones que me parase sin haber cometido ningún delito o falta, y que pusiera mi puesto de trabajo en peligro teniéndome allí parado diez minutos mirando si los papeles del camión eran los correctos y si llevaba contrabando de naranjas y sandías podrías. Si esa conversación la tengo con un gris de la época de mi padre, me recuenta las vértebras a porrazos, con el agravante de que en algún momento habría perdido la cuenta y habría tenido que volver a empezar.

A lo que voy, que me pierdo, es a que los verdaderos derechos no son que nos paguen los porros o nos pongan mil pavos en casa por tocarnos los cojones poniendo sellos durante unas pocas horas al día, sino poder defender nuestras opiniones, poder perseguir nuestras ambiciones, poder defendernos de forma pacífica de los abusos del Estado en cualquiera de sus manifestaciones, poder mandar a tomar por el culo a nuestro empleador si abusa de nosotros, poder decir que la familia del Bobón Mayor son una caterva de indeseables, poder escribir que a la Justicia española cada vez se le vé más el sufijo in-, y otras muchas pequeñas cosas que pueden o no aparecer en esa Constitución que tan alegremente me citaba el poli de barrio que me estaba haciendo perder el tiempo.

Los verdaderos derechos no son inalienables, son algo que las sociedades se ganan para sí mismas con mucho esfuerzo y que nos permite mirar atrás desde el particular charco de nuestros fluídos en el que estemos a punto de palmarla y decir: Mis hijos estarán mejor que yo.

Ahora, por favor, con la mano en las pelotas, contesten de forma lo más honesta posible a esta pregunta: ¿Estarán mis hijos mejor que yo?

Si su respuesta coincide con la mía, les invito a suscribir mi genérico “me cago en vuestra puta madre, cabrones” dedicado a ZP y sus alegres muchachos y a Marianín el Babas y sus meapilas de perfil bajo. No me extraña que ahora hablen de pactar entre ellos, son tal para cual.

Tres con Cuarenta y Cinco

La cifra que hoy titula esta barbaridad no tiene nada que ver con todas esas cifras macroeconómicas con las que tanto nos hemos familiarizado durante estos últimos años de Zapaterismo-Marianismo. Tampoco tiene que ver con ninguna nueva subida de impuestos del vampiro chuleta que nos sangra desde el Ministerio de Hacienda. Ni siquiera es la subida de los carburantes a pesar de que el petróleo esté más barato que hace cuatro años.

Eso, estimados y sufridos lectores, es lo que pagarán los señores Diputados, sus coleguitas y los que allí puedan ir a acodarse en la barra del bar del Congreso de los Diputados de lo que queda de España por un chiscarrillo de nacional. Pueden leerlo aquí:

http://www.libertaddigital.com/espana/2013-05-28/el-menu-de-la-cafeteria-del-congreso-barato-y-de-primera-categoria-1276491372/

No contentos con pagar muchos menos impuestos que el resto de los gilipollas que les pagamos el sueldo, los tíos se subvencionan un bareto a nuestras costillas en el que podrán comer de menú por menos pasta de la que pago yo en un chigre de polígono industrial.

Se ve que les parece poco currar bastante menos que cualquier otro profesional de cualquier otro gremio, y nos roban vía impuestos para poder desayunar por bastante menos dinero de lo que usted y yo lo podríamos hacer en un bar de la calle.

Es evidente que les parece que las dietas que cobran porque el chófer les lleve a trabajar son una puta mierda, y es por ello que nos quitan lo ganado con el sudor de nuestra frente para poder atizarse unos pacharanes a precio de saldo.

Está claro que para desarrollar su esforzada labor, en sus despachos y con sus secretarias, es fundamental tener un sitio tranquilo en el que poder apretarse una Castellana sin tener que salir del edificio y rozarse con esa gente asquerosa y sudada que hay por la calle. Vaya descuido, en este párrafo se me había olvidado recordar que sus despachos y sus secretarias también los pagamos nosotros. Es la edad.

Demostrando, además, una gran sensibilidad para con los nazionalistas filoasesinos, los asesinos nazionalistas y los nazionalistas cleptócratas, también habrá bebidas de importación, no vaya a ser que se tengan que tomar un Dyc y alguien les tache de fachas. Ya saben ustedes que herir sensibilidades de hijoputas es mucho peor que tener a desechos humanos que se cagan en la memoria de las víctimas cobrando sueldazos a costa de las propias víctimas, de sus familiares y de todos los demás.

La conclusión inevitable del estudio concienzudo de la cifra que da título a la barbaridad de hoy no puede ser otra que la visión clara como el cristal del vaso en el que se van a tomar los fresquitos de lo siguiente: Ahora ya entiendo por qué legislan como legislan.

Calva al descubierto

Este artículo cuya lectura les recomiendo hoy sólo sería mejor si le pusiéramos la música de Benny Hill y nos liáramos a palmetazos en lo alto de la cazoleta del andoba al que va dedicado:

http://www.libertaddigital.com/opinion/ignacio-lopez-bru/verguenza-sobre-verguenza-68544/

Y ahí va la musiquita, para que al menos hoy se echen unas risas con algo:

 

LLamas – La otra casta

Como casi siempre que escribe, el señor Llamas provoca eso mismo. Es divertidísimo ver los mensajes que le dedican los pesebreros en la sección de comentarios.

 

http://www.libremercado.com/2013-05-26/manuel-llamas-la-otra-casta-68530/

 

Para mi gusto se queda hasta corto, pero ya saben que yo soy un poco macarra. Un día de estos me dará por escribir acerca de la absolutamente necesaria reforma de “lo público” que hay que acometer si queremos dejar de ser un pueblo de esclavos al servicio del jeta de turno que esté en la poltrona. Hasta entonces les dejo con el artículo del señor flamígero este.

No valdrá para nada

Probablemente no valga para nada, no, pero yo por si acaso ya le he dado al botoncico para, al menos, hacer ruido. Además, el Sr. Moris me merece algo más de confianza y de respeto que la Manjón.

http://www.change.org/es/peticiones/al-gobierno-al-congreso-y-a-la-audiencia-nacional-investigar-los-atentados-del-11-m

Por los que ya no tienen voz para pedir nada de nada.

Otra Revertada

Un retrato absolutamente lúcido de lo que hay: Quizá el problema sean los incompetentes que nos gobiernan, pero a lo mejor deberíamos mirarnos un poco a nosotros mismos, mirar atrás a cuando éramos ñarras y pensar. Lo malo es que a lo mejor no nos atrevemos, no vaya a ser que la respuesta sea tan evidente que nos joda el sueño.

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/751/la-tienda-de-mi-amigo/

Otro que está harto

Ya he enlazado algún otro artículo de http://www.desdeelexilio.com, lugar donde mentes probáblemente mejor amuebladas que la mía le meten mano a casi todo, pero la que hoy voy a enlazar me ha parecido especialmente interesante.

Además, esta imagen que aparece en el artículo me ha gustado, y no puedo evitar ponerla:

vascuence_por_saco_no

http://www.desdeelexilio.com/2013/02/12/han-conseguido-el-vascuence-tambien-sea-peligro-para-personas-ademas-haciendas/

Cada vez somos más los que estamos hasta las narices de que nos metan la mano en la cartera con la excusa de las lenguas. Vayan a la mierda, todos.