Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Derechos Inalienables

Durante el fin de semana le pegué un vistazo al blog desdeelexilio.com, y me llamó la atención esta entrada en particular:

http://www.desdeelexilio.com/2013/05/20/esos-derechos-sociales-que-se-adquirieron-tras-anos-de-lucha-i/

El autor promete que incluso aportará datos y gráficos para sustentar su opinión. Da gusto la gente seria. Es más, no sólo me parecen serios sino que además en lo general estoy de acuerdo con lo expuesto en ese artículo.

Ahora bien, ya me conocen: No pienso dar datos, no pienso poner gráficos, no pienso razonarles más allá de lo minimamente necesario para que no me envíen a una cuadrilla de loqueros a que me encierren. Voy a desahogarme. Voy a cagarme en la puta madre de quien se me ponga por delante porque es uno de los pocos derechos inalienables que nos quedan a los sufridos expanyoles. Voy a transmitirles que estoy hasta los cojones del buenismo y de las ruedas de molino que nos administran en progresista comunión un día sí y otro doble ración.

Por el mero hecho de nacer, todo ser humano tiene el Derecho Inalienable a lo siguiente: Morir hecho una puta mierda en un charco de sus propios fluídos.

El resto, queridos lectores, no son derechos: Son privilegios.

Los que vamos teniendo una cierta edad todavía tenemos vagos recuerdos de una época en la que se hablaba bien poco de derechos puesto que te podía costar pescozones, porrazos o algo peor. Es más, hemos vivido educados por gente que creció en esa época, muchos de ellos todavía vivos y la gran mayoría ya cobrando su bien ganada pensión de jubilación. Ellos tuvieron pocos derechos, y curraron como cabrones, y ahorraron hasta la saciedad, para que nosotros tuviéramos privilegios.  Fallaron, sin embargo, en algo fundamental: No consiguieron hacer ver a sus hijos que los derechos son privilegios conseguidos con mucho esfuerzo de mucha gente durante mucho tiempo. Gente en su gran mayoría con pocas letras y mucho tesón consiguieron criar una generación de una formación académica y profesional más que aceptable, que a su vez crió a una generación de universitarios, que a su vez ha criado a una generación de… ninis.

A veces me pregunto si no serán los Petit Suisse los culpables de la desnaturalización de la raza, pero en seguida caigo en la cuenta de que ese producto no está presente en todo el mundo y aparentemente por allí también se da esta nueva raza de jovenzuelo (y no tan joven) empeñado en que el mundo está ahí para servirle y satisfacer lo que ellos llaman Derechos Inalienables, que básicamente consisten en que otro pague sus vicios. Y ojo, vicios de marca, que menudos somos a la hora de distinguir el ibérico del de bodega. Que vagos somos, pero con gusto.

Dentro de los ninis éstos, se da el caso del perroflauta, que es aún más sangrante y que encima nos castiga con su superioridad moral, su sentido de la justicia, su afán por nacionalizarnos, su aspecto y su olor.

Una vez un poli municipal del hay-untamiento en el que resido me paró en uno de esos controles aleatorios que hacen para justificar que cobran mucho más que un Guardia Civil, diciendo que era una campaña de control aleatorio de vehículos de dos ruedas (no, no iba haciendo el loco con el coche, iba en moto). Yo le contesté que vaya, yo creía que era una campaña para hacernos llegar tarde al trabajo. Al señor no le debió gustar mi respuesta y me dijo que la Constitución les otorgaba la potestad de pararme cuando les diera la gana. Yo, por supuesto, le dí la razón, y le contesté que a mí la Constitución también me amparaba a la hora de decirle que me tocaba los cojones que me parase sin haber cometido ningún delito o falta, y que pusiera mi puesto de trabajo en peligro teniéndome allí parado diez minutos mirando si los papeles del camión eran los correctos y si llevaba contrabando de naranjas y sandías podrías. Si esa conversación la tengo con un gris de la época de mi padre, me recuenta las vértebras a porrazos, con el agravante de que en algún momento habría perdido la cuenta y habría tenido que volver a empezar.

A lo que voy, que me pierdo, es a que los verdaderos derechos no son que nos paguen los porros o nos pongan mil pavos en casa por tocarnos los cojones poniendo sellos durante unas pocas horas al día, sino poder defender nuestras opiniones, poder perseguir nuestras ambiciones, poder defendernos de forma pacífica de los abusos del Estado en cualquiera de sus manifestaciones, poder mandar a tomar por el culo a nuestro empleador si abusa de nosotros, poder decir que la familia del Bobón Mayor son una caterva de indeseables, poder escribir que a la Justicia española cada vez se le vé más el sufijo in-, y otras muchas pequeñas cosas que pueden o no aparecer en esa Constitución que tan alegremente me citaba el poli de barrio que me estaba haciendo perder el tiempo.

Los verdaderos derechos no son inalienables, son algo que las sociedades se ganan para sí mismas con mucho esfuerzo y que nos permite mirar atrás desde el particular charco de nuestros fluídos en el que estemos a punto de palmarla y decir: Mis hijos estarán mejor que yo.

Ahora, por favor, con la mano en las pelotas, contesten de forma lo más honesta posible a esta pregunta: ¿Estarán mis hijos mejor que yo?

Si su respuesta coincide con la mía, les invito a suscribir mi genérico “me cago en vuestra puta madre, cabrones” dedicado a ZP y sus alegres muchachos y a Marianín el Babas y sus meapilas de perfil bajo. No me extraña que ahora hablen de pactar entre ellos, son tal para cual.

Anuncios

Una respuesta a “Derechos Inalienables

  1. Toñones 10/09/2013 en 19:32

    SIn duda suscribo: Deposito mis heces -respetuosamente, eso si- sobre los cráneos de las progenitoras de los meapilas y de los alegres muchachitos, por estricto orden alfabético, no vaya a ser que alguien crea que prefiero a unos o a otros.

    En cuanto a la anecdota de los representantes municipales de la ley… ya se sabe… en todos los pueblos existe la figura del tonto y todos los tontos del cualquiera que sea el pueblo llevan una gorra azul y un pito… ¡que casualidad!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: