Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Archivos mensuales: julio 2012

¡Gracias chiquets!

Estamos ya en mitad de un rescate, pensando que lo peor podría haber pasado. Pensando que a lo mejor la Merkel y Draghi, gracias a la intermediación de Monti, nos dejan respirar.. un poco, no mucho, pero al menos respirar… y para dar aun más tranquilidad a los mercados y seguridad a la deuda española, van los catalanes y no se presentan en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Una gran ayuda a la credibilidad de nuestros compromisos económicos… Ya nadie cree en nuestras cuentas, y van estos y ni se presentan, ¡¡olé sus huevos!!  De verdad que hemos perdido el norte.. Al menos antes, tocaban los cojones hasta un cierto punto, pero cuando se jugaba con la “pela”.. “cojons, la pela es la pela, tú”.. con la cosa de comer no se bromea. Los de ahora, no tienen ningún tipo de rubor, vergüenza o sentido de la responsabilidad. Solo tapan la mierda que han creado, escapando en una huida hacia adelante, hacia el vacío… A veces pienso que Datemus tiene razón y lo que habría que hacer es darles la independencia de manera inmediata e irrevocable.. Antes daba pena por la enorme cantidad de gente que se encontraría de repente en un país extranjero, sin comérselo ni bebérselo. Pero últimamente, se ha convertido en una culpa colectiva, creada meticulosamente durante 30 años de transferencias de la educación a las autonomías. Y cuando digo culpa colectiva, digo de todos nosotros que lo hemos permitido.

Camarero, otra botella de orujo, que esta me la acabo en dos sorbos más…

¡¡Gracias chiquets!!

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El Magister López

Hoy iba a escribir de otro asunto, pero el reconocimiento de la figura de un pícaro de cuidado, con los arcos del Acueducto de Segovia de fondo, allá donde termina el monumento en uno de los postigos de la maravillosa muralla de la ciudad, me ha hecho cambiar el asunto, seguramente como consecuencia de una variación brusca de la concentración de bilis en sangre.

He de reconocer que en esto la masonería, a través de Rubalcaba, homenajea presumiendo de sapiencia de literatura clásica española, a nuestra novela picaresca del siglo de oro, presentándonos al gordito en cuestión con el mismo linaje étnico y en el mismo escenario histórico, que los de sus célebres paisanos Don Pablos y Trapaza.

Y es que, si Quevedo o Alonso de Castillo Solórzano fueran de nuestros tiempos, pocas dudas tengo de que El Buscón o El Bachiller Trapaza de entonces sería El Buscón López, o mejor todavía el Magister López de hoy; hay que actualizarse: los bachilleres en Salamanca de cuatro centurias atrás, habrían estudiado hoy máster in England tras haber abandonado los estudios de derecho in la pública of Spain, que el pícaro sociata de nuestros días gusta más de exhibir título caro, fácil y en el extranjero, que barato, difícil y de aquí. Es por ello que se fue a Newcastle a become a magister y dejó la licenciatura en derecho que quería hacer después de pasarse 5 años “estudiando” mus, fancines y participando en los interminables comités y grupos “culturales” de la Facultad de “Ciencias” Políticas. Menos mal que el chico no eligió ingeniero de caminos, que se nos habría ido a la luna a buscar estudio alternativo.

Y es que el Magister y el Bachiller, encajan en el personaje como gotas de agua que llueven sobre la misma ciudad cada cuatro siglos; hasta se nos apellida Águeda de segundo, como homenaje a Zamarramala, villa y cuna de Trapaza.

López es una muestra del perfil del político de hoy. No ha trabajado en su vida en empresa alguna. Desde que lo fichara para el PSOE nada menos que el gran Pepiño Blanco,  modelo español de virtudes, no ha hecho otra cosa que medrar en la política hasta que otro personaje ejemplar de nuestra historia, Rubalcaba, lo convirtió en el número tres del partido y de paso, en su perro de presa. Y es que la estrategia del calvo barbado y bárbaro pasa por la regeneración de su imagen, aprovechando la memoria de pez del español medio, apareciéndose ante los ciudadanos como un político responsable y moderado, mientras maneja es estacazo a través de otro de los magníficos López de su partido.

La geta del amigo López es de registro mundial. Pena que no sea disciplina olímpica para mandarle con el choñi chandal de talla XLL que necesitaría, a Londres a ganarnos otra medalla. Primero se ahueca las plumas cual chaval con muchos estudios orgullo de familia de provincias. Luego adopta una pose solemne, soberbia, hierática, casi sobrenatural,  como si se hubiera escapado el Pantocrator de cualquiera de las magníficas iglesias que le rodean y le hubiera abducido por los poros de su tersa epidermis. Y termina por abrir la boca para no dejar de mentir cual bellaco, sin perder por un instante su imponente lenguaje corporal.

Y es que el pícaro de altura es así. No se le coge facilemnte en el embuste pues si se le observa vacilación, alerta a sus presas y se descubre su trama. La de este geta enorme no se me escapa a mi ni a unos cuantos millones que nos asombramos al ver como culpa al gobierno de España de unas medidas fruto en gran parte de su propia responsabilidad personal.

Nuestro López en cuestión podría haberme recordado a Domingo de Soto, a Teófilo o a algún otro de sus célebres paisanos si hoy hubiera criticado al gobierno por no haber empezado los recortes desmoronando el número de políticos y de funcionarios de libre designación hasta amoldarlos a las posibilidades del país, y por no desplomar sus retribuciones hasta donde la experiencia demuestra que llegan sus capacidades. No le he oído quejarse amargamente pidiendo que se  retiren las subvenciones a los partidos políticos. No le he escuchado  exigir que los recortes empicen por ahí, para dar ejemplo a todos del necesario sacrificio que se nos viene encima.

Tampoco le ha echado en cara que no meta mano a los dispendios sin fin de las comunidades autónomas, reinos del desmadre desde que su Rubalcaba del alma aprobara junto con el tontaina leonés, la Ley de Financiación Autonómica, que destruyó cualquier atisbo de exigencia de disciplina presupuestaria de sus cuentas. No ha pedido perdón por ello. No ha reconocido el error en nombre de su partido, de haber permitido a sus colegas politicuchos de cualquier signo político, el endeudarse hasta las cejas.

No ha demandado las listas abiertas, la participación ciudadana en la política a través de una mayor poder de representación, justo ahora que se pide a los súbditos pagar el pato de los desastres políticos.

No, el pícaro tienen claro su negocio: apelar a las emociones de los extremistas, de los desinformados, de los vagos y de los tontos de baba para desgastar como quiere Rubalcaba la imagen del oponente político, dejando al margen cualquier debate intelectual e interés de España. Y es que el chico jamás soñó con llegar tan alto. ¿Cómo vamos a aconsejarle nosotros que se desmarque de esa estrategia?.

Como dijo un escritor al que admiro, yo me cisco en la puta madre de gente como tú (tu madre una santa, eso sí, pero tú un hijo de puta), que va a vivir la crisis a cuerpo de rey, o de presidente de república si lo prefieres, a base de realizar críticas para las que no cuenta con ninguna legitimidad ética y moral y sin embargo, teniendo el enorme rostro de cemento de plantearlas de forma voraz.

Somos España, un gran pueblo castigado muchas veces por la inoperancia de sus gobernantes. Quiero decir que tengo pocas esperanzas de que gentes como Rubalcaba, tú y toda vuestra caterva, de paso a una regeneración completa de vuestro partido; de que aparezca una nueva ola de personas que nos permita tener una alternativa más allá de la carnaza hipócrita catapultada por vuestra prensa servil desde vuestros estaribeles hasta nuestras mesas, cada vez con más pan duro frente a tu jamoncito de Jose María.

Entre tanto, me consuelo con el buen gusto literario que ha tenido Rubalcaba al homenajear al género pícaro a través de este muchachote, un poco estropeado por el hecho de que Alfredo no haya conseguido disciplinarte en lo alimenticio, de forma que tu estampa redondeada y grasienta, de chavalote fuertote que no se priva de nada ni en el Palace ni en los restaurantes de la zona, se dé de leches con la de un alumno del Dómine Cabra, mucho más acorde con los tiempos que vivimos los ciudadanos de a pie.

El hombre y la tierra (vasca)

Otra vez julio y otra vez San Fermín. Estaba yo en Pamplona pasándomelo en grande. Son esos días eternos de julio, llenos de luz, buen tiempo y mejor humor, en los que se vive una felicidad protegida por un escudo invisible. Un escudo formado por la mezcla de ingenuidad y juventud, de inexperiencia y vitalidad, que en realidad no es sino una venda en los ojos autoimpuesta por el anhelo de aventura, diversión y vivencias. Hay gente sufriendo en los hospitales, muriendo de hambre. Pero esos tres días sentías merecerte el derecho a olvidarte de todo.

Salimos de Navarra con el objetivo conseguido y dispuestos a repasar todas nuestras vivencias, cuando el cuerpo dijo basta y el sueño arrasó, cual helada de marzo, un brote prematuro de charla que pugnaba por crecer justo cuando la fatiga que conllevan los excesos se hace más presente, en el primer trecho de la vuelta a casa.

Al despertar, no recuerdo bien donde, me enteré de que un joven concejal del País Vasco había sido secuestrado por ETA. En ese instante no me quedé con un nombre, un apellido y una localidad que no olvidaré mientras tenga uso de razón.

La fiesta se suspende cuando las hordas de la angustia asaltan la alegre ciudad que acababa de dejar. El shock inicial deja paso a la comprensión de la situación; los mozos y mozas se quitan el pañuelo en plena fiesta, dándola por concluida, y los atan a la puerta del ayuntamiento para decirle al mundo que Pamplona y sus visitantes están unidos en evitar desde sus modesta posición, el crimen más cruel, cobarde y aterrador que podían imaginar; y todo estaba pasando allí mismo, a pocos kilómetros de la capital de Pompeyo.

Cada julio de mi vida, cuando la tele da el chupinazo, recuerdo con alegría esos años de fiesta; pero inevitablemente llega el día diez para recordarme que vivo en un mundo cruel, para que no olvide que las personas no son iguales. Quizás sí a los ojos del Creador, pero no a los míos, unidos a un cerebro muy corto de entendederas.

Cada diez de julio, el aniversario del asesinato destruye toda la red labrada a lo largo de mi educación y mi desarrollo personal; una red que soportaba mi creencia interior en de la bondad del ser humano. Lamentablemente, desde entonces no he sido capaz de reconstruir el endeble cimiento. Bien al contrario, lo que vengo observando desde el año noventa y siete, me provoca el abandono de la obra. Últimamente no hago sino contemplar con nostalgia y autocompasión su transformación en ruina, sin que sienta el más mínimo ánimo de reparación.

Al principio no fue así. Los días siguientes al maldito trece de julio de mil novecientos noventa y siete, sentí la unión de un pueblo que por encima de ideologías políticas más o menos legítimas, decía basta a una banda de asesinos que habían llegado demasiado lejos en su infamia, en su crueldad intolerable, en su criminalidad extrema, en su cobardía vergonzosa y en su carencia absoluta de humanidad y compasión. Con semejantes valores, con esa ética, un rechazo higiénico se impuso desde todas las partes, incluidos aquellos que compartían fines con la ETA, e incluso se beneficiaban indirectamente de algunas de sus fechorías.

Brotaba el optimismo de entre la tristeza hasta que, una vez más, la realidad le despierta a uno de sus conceptos íntimos, filosóficos, o tal vez más bien religiosos. El empirismo lo puede todo en mí, y destruye toda mi concepción racionalista de la realidad. Los malditos políticos españoles (vascos incluidos) se encargarían de hacer lo posible para que en beneficio propio, la muerte cruel e indignante de un joven inocente, tras una ejecución anunciada, sin posibilidad alguna de defensa, y la reacción de un pueblo entero ante semajante infamia, quedara en agua de borrajas.

Primero vino Ibarretxe y su “Estella”, luego Rubalcaba, Montilla, López y Zapatero. Para entonces, pesaba que la mitad de los seres humanos eran decentes, y la otra mitad, indecentes, ignorantes, extremistas o bobos engañados. Entonces millones de personas salíamos a la calle convocados por buena gente ayudada por un partido político que sumó todo su poder organizativo a una noble causa, a luchar contra todas estas legiones de indeseables.

Pero luego vino la oportunidad de marcar para el ariete gallego, que seguramente por su constitución morfológica, no pierde la oportunidad de cabecear a la red cualquier ocasión que las circunstancias le ponen a tiro. Entonces, ya no sólo dejamos de echar de menos a Redondo Terreros en el PSOE. Se nos apareció de entre la más absoluta perpejlidad un PP sin María San Gil y sin Ortega Lara, fruto de los regates del delantero centro atlántico que mora en el último piso de Génova.

De doce meses a esta parte, el pozo sin fin de la desesperanza se ha apoderado de mi. El tribunal de Pascual, el mamoneo de Génova y Ferraz para no renovarlo, las elecciones autonómicas, el tribunal de Pascual otra vez, el  de Estrasburgo (que debe de ser como el de Pascual pero con mucho mejores sueldazos) y un largo etcétera que no es objeto de este artículo, me han clavado a una tabla en la que aparece un grabado que define al ser humano mediante su mapa genético. Contra algo tan exacto y científico, poco puede hacer mi lado humanista para liberarse. ¿Cómo voy a pensar que esta gentuza es fruto de una naturaleza bondadosa?

De todos los episodios, el que más duele, sin duda, es el de las elecciones locales y autonómicas. Ver que un pueblo da su apoyo mayoritario a un partido que no ha hecho sino promover la existencia de la banda de criminales más salvaje de nuestro continente, me deja perplejo, sin explicación racional posible a los hechos; avergonzado de ser español. Gracias a Dios que no soy vasco.

No obstante, cuando la condena al pozo sin fin de la desesperanza parece irrevocable, surge el ejemplo de las grandes personas. Y el empirismo te dice que también existen, y que no son tan pocas. Entonces ves el coraje, el valor, el espíritu de lucha, el ideal de justicia, de humanidad, de solidaridad, de caridad y sí, de bondad, de personas como Mari Mar Blanco, como las que constituyeron el Foro de Érmua, como Ángeles Pedraza y su asociación. Parafraseando a una víctima del terrorismo, en medio de una atmósfera de gases putrefactos, sois oxígeno con el que por fin salir de la asfixia del dolor. Sois la posibilidad de una sociedad mejor, que no transforme la materia humana en algo irreconocible, como lo que puebla el País Vasco mayoritariamente en la actualidad. Y sois la esperanza de aquellos que nos habíamos hundido quince años después.

Codex Est Nobis

Tras artículos mucho más interesantes, no puedo sino volver a desahogar mi preocupación por la economía y la casta política, los dos problemas que más preocupan a mis compatriotas según el CIS, que para eso ha inventado que el paro y la crisis son dos cosas distitnas.

Parece que nadie ve venir que a España le queda un telediario para ser rescatada con toda la oficialidad, pompa y sobre todo, con las condiciones de intervención que impondrán nuestros acreedores. Ahí van un par de datos que no escapan a cualquier lector de prensa: los costes financieros han crecido en lo que llevamos de año en España un 23%, mientras que en julio y en octubre nuestro Estado necesita financiarse con unos 25.000 millones de euros aproximadamente en cada subasta.

Cualquier administrador de su familia, de comunidad de vecinos, de parroquia o de Txoko no subvencionado puede imaginar que, con un 7% de interés pagado en la última subasta, y el torbellino que están levantando nuestros acreedores, liderados por un impresentable gobernador del BCE, un hijo de puta italiano (con todo el respeto para su madre) que se permite atacar la economía de uno de los socios a petición de los poderosos, los que prestan no nos van a dejar su dinero a no ser a cambio de una prima absolutamente prohibitiva.

En esta situación el dinero que pidamos no valdrá sino para pagar los intereses de la deuda. Ahí quieren llegar Draghi, la Merkel y la colección de nórdicos que presionan para meter mano a nuestra indisciplina. A los acreedores no les niego ciertas razones, pero al espagueti le deseo que el tiempo se lo pague en lo personal como se merece, por el daño que ha hecho a millones de españoles. Sin entrar a valorar sus decisiones técnicas, sus declaraciones son tan bochornosas como maquiavélicas y calculadas, y dejan a España a los pies de los  rodillos de los hedge funds y de los negocios especulativos de capital. Simplemente con manifestar que su entidad no descarta ninguna medida adicional en caso de crisis de deuda en algún país de su zona, la prima de riesgo de España e Italia no hubiera sufrido el revolcón sanferminero del día de patrón de Navarra.

Ahora ¿con qué plan va Mariano a ver a sus socios el lunes? Sus adversarios políticos en España, dicen que su desgaste de los primeros seis meses de gobierno se debe a la destrucción de derechos sociales y del estado del bienestar. Yo sostengo una postura bien distinta, pues todos esos conciudadanos están acostumbrados a votar al PSOE, a IU, y a no dar palo. Esos no han cambiado de signo.

Los que hemos cambiado somos una legión de votantes suyos indepenientes, que esperábamos que su masivo respaldo y la gravísima situación de nuestras arcas, le animaran a transformarse en un líder capaz de explicar a los españoles que el país está al borde del colapso, y que para evitar la intervención eran precisas unas medidas durísimas excepcionales de reducción de los gastos de las administraciones públicas.

Olvidábamos, ingenuos de nosotros, que Mariano es gallego, pero ante todo tiene el gen de la repugnante casta política que pudre cualquier ADN, por muy céltico que éste resulte. Empezó por subirnos el IRPF en vez del IVA, con los ojos puestos en el interés de su partido en Andalucía, y no en la voluntad de servicio que debería acompañar el mínimo sentido de la decencia y la responsabilidad de quién ostenta semejante cargo en esta situación, por mucho que pueda alegar que su antecesor fue un retrasado intelectual, y ahí estuvo 8 añitos.

De ahí en adelante, con decentes excepciones como las reformas financieras, ha optado por meternos la mano a las clases medias en lugar de empezar de forma ejemplarizante por las de su logia, y en vez de eliminar todo el dinero que se despilfarra de forma improductiva por las administraciones públicas. Para meter mano a los ayuntamientos, las diputaciones, las autonomías y el propio Estado Español sí le votamos muchísimas personas que ahora estamos completamente desencantados, comprobando con tristeza como cada vez que decide equilibrar sus cuentas secándonos el bolsillo, recauda menos dinero por la destrucción económica que genera detraer recursos de una forma tan salvaje del sector privado, incluyendo los ciudadanos y sus familias.

Vivo ejemplo de su naturaleza política es que prefiera hacerse la foto con la entrega oficial del Codex objeto del latinejo que sirve de título a este artículo. Hay que reconocerle su heróico y desigual combate contra el poderosísimo electricista de pueblo, del que sólo gracias a su valor y audacia, hemos salido vencedores. Ahora sí podemos gracias a Mariano, celebrar que el Código está con nosotros de nuevo, salvaguardando una parte fundamental de una historia que no nos atrevemos ni a mencionar en nuestro ánimo pusilánime. ¿Me llamarán facha si para celebrar tan afortunado retorno, saco el 25 de julio la bandera de España a mi balcón sin que juegue la selección? Ya se lo comentaré. Entre tanto dicen que le están buscando sitio. Yo sugiero ponerlo al lado del Estatut para que de un vistazo tengamos claro lo que pudimos ser y en lo que hemos acabado. Pero mejor sigo con lo de hoy, que esa es harina de otro costal.

Si yo fuera alemán, imaginen que idea de España me formaría viendo al gallego barbado, sucesor de un tonto de Coria como presidente, destinar su escaso recurso tiempo de forma tan feliz a la propaganda política, en vísperas de la única oportunidad de exponer a los dirigentes de mi país un plan viable de reducción del déficit y de convencerles de que se puede evitar la intervención.

Eso que precisamente esperábamos sus votantes es lo mismo que su vez esperan nuestros acreedores de Mariano, y es la única y última ocasión que tenemos para evitar la intervención, que es lo que desean aquellos a los que debemos inmensas cantidades de dinero, precisamente para que puedan dirigir nuestra economía hacia todo lo que no sea una quita, aun cuando implique dejar al borde de la hambruna a la mayoría de la población. Y no nos engañemos, es legítima su postura, más después de escuchar al propagandista gigantón alardear de su capacidad de negociación y de como les gana la grande, los pares y el juego con las de perete cada vez que le retan a jugar en Bruselas, precisamente a él, ja. Estoy seguro de que en el sillón de Moncloa habita una resistente colonia del virus de la ignorancia a la que acompaña la arrogancia chulesca intrínseca de nuestra clase política.

Mi única esperanza de votante renegado, decepcionado, desilusionado e indignado, es que nuestro Santo Apostol, que descansa pacientemente en el precioso Campo de las Estrellas de centurias de imperdonable incorrección política  por su implacable maltrato a los moros, haya iluminado la cabecita Marianín, más cercana al cielo que la del común de los mortales, siquiera sea como muestra de júbilo por el retorno del Códice. Amén.