Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

La altura de las circunstancias. La gran Falla.

Los grandes problemas de la humanidad, están casi siempre basados en lo mismo…

La humanidad.

El comunismo, las estructuras colectivas, las cestas de periódicos de disposición libre, las cerraduras en las puertas…

Todo falló porque el hombre no estuvo a la altura. La filosofía kantiana, que hay que hacer lo que hay que hacer y hacerlo bien, porque es bueno y nos sentimos bien haciendo lo correcto. Es una interpretación antropológica que ya sabemos que no ha triunfado.

Pensar en los privilegios, como fuente inacabable de autohedonismo, en lugar de: comodidades para dedicar tiempo y esfuerzo a tareas más elevadas es mezquino. Si alguien no posee la integridad suficiente para administrar las ventajas puestas a su servicio, para que su trabajo sea más fácil y productivo, no tendría que estar en posición tan preeminente.

En este país lamentablemente está acuñado el dicho: “no me des, ponme donde haya”.

El hecho de no considerar eso una abominación, y por el contrario compartirlo con gran naturalidad es lo que hace sean necesarias normas y reglamentos rígidos y detallados.

Tener la conciencia tranquila, puede sólo significar no tener conciencia.

Preocupante, preocupante es que la debilidad no encuentre soporte reglamentario para mantenerse en el lado de la decencia.

Pero más preocupante es la connivencia con la felonía.

En todo grupo habrá un traidor, a gente más elevada le ha pasado desde el principio de los tiempos, pero que después, una vez detectada la iniquidad, no se quiera actuar es mucho más grave.

Como siempre los síntomas son llevados a titulares, mientras las causas y la subyacente enfermedad se ignora.

Y no indico sobre que pandilla de vocales estoy desbarrando, porque nuestro anfitrión piensa que existe peligro de censura y reprimenda… en este siglo XXI.

Siempre fue más fácil predicar que dar trigo, por eso desde aquí quizá nos permitimos estas diatribas de gran altura moral, pero que nadie nos aleccione sobre los daños al Estado de Derecho si no es capaz de distinguir el trabajo del asueto.

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2 Respuestas a “La altura de las circunstancias. La gran Falla.

  1. fufinski 06/23/2012 en 14:36

    Magnífica reflexión, Largo.

    Y sí, estoy convencido de que a los vividores no les gusta que les toquen las prebendas, y de que pueden reaccionar malamente si les señalas cuando van desnudos.

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