Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Archivos mensuales: junio 2012

La altura de las circunstancias. La gran Falla.

Los grandes problemas de la humanidad, están casi siempre basados en lo mismo…

La humanidad.

El comunismo, las estructuras colectivas, las cestas de periódicos de disposición libre, las cerraduras en las puertas…

Todo falló porque el hombre no estuvo a la altura. La filosofía kantiana, que hay que hacer lo que hay que hacer y hacerlo bien, porque es bueno y nos sentimos bien haciendo lo correcto. Es una interpretación antropológica que ya sabemos que no ha triunfado.

Pensar en los privilegios, como fuente inacabable de autohedonismo, en lugar de: comodidades para dedicar tiempo y esfuerzo a tareas más elevadas es mezquino. Si alguien no posee la integridad suficiente para administrar las ventajas puestas a su servicio, para que su trabajo sea más fácil y productivo, no tendría que estar en posición tan preeminente.

En este país lamentablemente está acuñado el dicho: “no me des, ponme donde haya”.

El hecho de no considerar eso una abominación, y por el contrario compartirlo con gran naturalidad es lo que hace sean necesarias normas y reglamentos rígidos y detallados.

Tener la conciencia tranquila, puede sólo significar no tener conciencia.

Preocupante, preocupante es que la debilidad no encuentre soporte reglamentario para mantenerse en el lado de la decencia.

Pero más preocupante es la connivencia con la felonía.

En todo grupo habrá un traidor, a gente más elevada le ha pasado desde el principio de los tiempos, pero que después, una vez detectada la iniquidad, no se quiera actuar es mucho más grave.

Como siempre los síntomas son llevados a titulares, mientras las causas y la subyacente enfermedad se ignora.

Y no indico sobre que pandilla de vocales estoy desbarrando, porque nuestro anfitrión piensa que existe peligro de censura y reprimenda… en este siglo XXI.

Siempre fue más fácil predicar que dar trigo, por eso desde aquí quizá nos permitimos estas diatribas de gran altura moral, pero que nadie nos aleccione sobre los daños al Estado de Derecho si no es capaz de distinguir el trabajo del asueto.

Demasiadas cosas

Esta semana habrán notado la ausencia de barbaridades por mi parte, y creo que les debo al menos una mínima explicación.

Como ya han leído, ando con problemas médicos que por suerte van por muy buen camino, y esta semana he estado liado con visitas a diversos galenos. De hecho ayer estuve en el representante de las SS que gestiona mis bajas para darme de alta voluntaria para poder reincorporarme hoy a mi puesto de trabajo… Para ser despedido.

Han leído bien, me quedo en la puta calle. Otro número a engrosar la interminable lista de nombres propios que no tienen trabajo. Pero no se preocupen por mí, que ya lo hago yo, y en este caso y contra todo pronóstico soy optimista. Tengo la sensación de que no pasará mucho tiempo antes de que me vuelva a esclavizar voluntariamente a cambio de unos papelitos que no tengo ninguna seguridad de que sigan valiendo mucho más que para limpiarme el culo con ellos de aquí a fin de año.

Pero, como decía, soy optimista. Es la única manera de sobrevivir, dadas las circunstancias.

Es hasta posible que en algún momento, una vez que ya no deba ninguna lealtad a quien hasta el momento me ha pagado por mis servicios, me de por contar algunas de mis experiencias profesionales en el sector económico en el que desarrollaba mi actividad profesional. Me lo pensaré y me releeré mi contrato, por si había alguna cláusula escondida por algún sitio forzando mi silencio.

Deséenme suerte.

El pueblo Soberano

Esto de poner la radio en el coche y escuchar a los cantamañanas da tanta risa que el joputa del Pere I debiera haberlo prohibido como fin a su glorioso reinado de repoblación de radares y exterminación de puntos y carteras.

Dicen que si nos rescatan, vamos a perder soberanía. Y yo, que llevo yendo al baño acordándome de la Merkel varios días, es decir, que no soy muy germanófilo y mañana voy con Portugal a muerte, me pregunto ¿y no será mejor?

Aunque quizás la pregunta debería de ser pero ¿de qué soberanía hablan? ¿De la que los Austrias quitaron a las ciudades forales? ¿De la que Carlos III ejerció “pero sin el pueblo”? ¿De la de Fernando VII después de que los franceses inclinaran la balanza del lado de los absolutistas en una de nuestras guerras civiles (con la inestimable ayuda de una gran parte de los pueblos catalán y vasco)? ¿De la de los golpes de estado y asesinatos de la II República? ¿de la de Franco? o especialmente, ¿de la de nuestra casta política?

El pueblo español, convenientemente aborregado por los medios perrofláuticos, no tiene ni idea de lo que significa una democracia. Piensan que la cosa queda en acudir, cuando somos reclutados por los partidos políticos cada cuatro años, a meter el sobrecito en la caja. Y el sistema es repugnante a más no poder. Ahora la casta política es tan poderosa que ha convencido al personal de que esto sí es soberanía popular, y no lo que pasaba con Franco, como explica con asombroso rigor histórico propagandístico el Kuentame Komo Pasó de la familia Alkantarasnikov.

Por mi se pueden meter la sobernanía que me han dado como ciudadano español por el agujero ese que tanto les gusta practicarnos. Váyanse a tomar por el culo. La pena es que la troika, penataika o banda foránea que venga no tendrá los huevos de exigir como primera medida a España, que se convierta en una democracia de verdad, con respeto a las personas, a la separación de poderes y a la propiedad privada. Véase, una nación de ciudadanos y no de súbditos, que es lo que somos y cada vez a peor desde la desaparción de la casa Trastamara en tiempos de Juana la Loca.

Y si de paso obligan a los partidos políticos a convertirse en organizaciones democráticas, a abrir las listas y a no intervenir en el resto de poderes, y les bajan el sueldo un 90%, y eliminan la mitad de cargos públicos, oiga, para ellos toda mi soberanía de español. Con tal de que hagan esto les dejamos que nos toquen todo lo soberano excepto el brandy y nuestro toro de Osborne, para recordar, con sus cuernos, la caterva de cabrones que han manejado un bonito país para su provecho personal.

De lo que venga sólo temo que pidan una bajada de pensiones que para mucha gente que en tiempos de escasez  observaron un exquisito respeto al mérito, el esfuerzo personal, la decencia y el trabajo honrado, sería una desgracia acompañada de uno de los peores sentimientos posibles: la injusticia. Buena parte de los que somos más jóvenes nos hemos ganado terminar de germanos de tercera.

Reserva espiritual

Sigo desganado. Optimista a pesar de los pesares, y a contracorriente de lo que viene ocurriendo estas últimas semanas, pero desganado. Será la astenia primaveral, será el puto calor de mierda de Madrid y alrededores, será que no me acabo de terminar de recuperar de mis problemas médicos, o será que soy un vago impenitente. Seguiré investigando.

Mientras continúo con mi viaje introspectivo hacia la razón final de la pelusa que se acumula en el ombligo a lo largo del día, tema que me tiene absolutamente abstraído de cosas probablemente más productivas, suelo poner la radio y tener algún periódico de internet abierto para no perder totalmente el contacto con la realidad publicada y no olvidar que vivimos en un puto país de pandereta al que le cuesta bastante darse cuenta de que esto no es Sildavia y que aquí el tiempo pasa a la misma velocidad que en Alemania, en las Antillas Holandesas y en la China.

Ha sido mientras me tocaba las pelotas de forma creativa que he escuchado en la radio a un señor Obispo de la Iglesia Católica opinando sobre la cosa esa de “Eurovegas” por la que andan a la greña la Comunidad Autónoma de Madrid y un país chiquitito ahí al norte (Guardiola dixit). Reconoce el tío del gorrito que había estado mucho tiempo esperando antes de opinar para tener datos sobre el asunto, pero que como los datos no llegan, se ha agarrado los faldones de la sotana y se ha tirado al barro sin tener ni puta idea, y sin saber si hace bien, mal o regular, pero es que sus criterios morales le obligan a abrir su puta bocaza para defender la diginidad de la persona, la moral individual y yo que sé que otra sarta de anormalidades ya manidas cuando Tomasín el de la lógica circular le andaba dando vueltas al círculo ese de dios para con dos de ellos, cuadrados, decir que existía porque su paquete de krispis le había dicho que no podía ser de otra forma porque de lo contrario el paquete de krispis no existiría.

Con dos cojones, aunque sea como el árbol de navidad y tenga las bolas de adorno. Seguimos como estábamos, en más de cuatro aspectos, y mientras nos empeñemos en seguir siendo la reserva espiritual de occidente seguiremos así, bien agarraditos a la peineta, el velo, el palio y la puta madre de todo ello. Que sí, hombre, que sí, señor Obispo, que habría que otorgar más poderes a la Congregatio pro Doctrina Fidei, y dejarnos de gilipolleces, que esto de que la gente beba, fume y folle es horrible y hace que a misa no vaya ni dios, y así no hay quien siga vendiendo la mercancía, por muy pasada e inexistente que esté.

Y lo peor, lo peor, lo más innoble, increíble y absurdo es que quien está tocando más los cojones con el asunto, y con básicamente el mismo absurdo argumento de que “esto va a ser un enorme puticlub” es el imbécil medio bizco que pasa por mandamás en el PSOE madrileño, el anormal nacido en Holanda que se lanzó al estrellato de la política regional dejando en la puta ruina a Parla. Una vez más se vuelve a mostrar a las claras quienes son a los que lo de la democracia liberal y el libre albedrío de los humanos dentro de una legalidad igual para todos les molesta.

Le sugiero al señor Obispo que coja a este Tomás moderno, capaz de aún menos pensamiento lógico que el de antaño, y entre los dos hagan una serie de ejercicios, espirituales y físicos, destinados a irse de la manita a tomar por el culo.

Y encima se muere Ray Bradbury.

De vuelta a la pela por favor

Hace tiempo que me pregunto si una intervención nos traería el gobierno sajón y báltico que merecemos. Un grupo de personas preparadas, con voluntad de servicio y no de enriquecimiento personal. Quizás por esta razón no estaba especialmente preocupado por la intervención.

Por fin mis camaradas de la otra España se iban a enterar de lo que vale un peine. No sé dónde irían los perro – flauta a quejarse de la falta de servicios públicos, sinónimo de un estado que les de de comer a cambio de no trabajar, cuando los que mandan se negaran a administrarles la mantita protectora de papá estado que no podemos pagar. Esa que en tiempos zapateriles se ha hinchado hasta donde nuestros acreedores nos han permitido. Hasta el punto en que estemos dispuestos a pagar a la desesperada la liquidez, cual padre en paro para las medicinas de sus hijos.

De esa deuda somos culpables los españoles por estar tan encantados con este modelo de protección a los ciudadanos sin preguntarnos de dónde salía el dinero con que pagarlo.

Sin embargo, este achaque de “afrancesamiento” o “agermamiento” se me ha curado esta semana sin más que oir al hijo de puta sinvergüenza del gobernador del BCE criticar al Gobierno de España, por haber subestimado las necesidades de recapitalización de Bankia. He visto claro que toda Europa lucha por salvar su culo y hundir el del vecino, y Draggí no busca sino desviar el foco de atención de Italia con unas declaraciones públicas que sin entrar en el contenido, son una golfada desde el mismo instante en que se hacen públicas, generando más desconfianza, confusión y pago por riesgo de nuestra financiación.

Es verdad que la gestión de Bankia de nuestro gobierno ha sido muy mala, quizás pésima. Pero también lo es que usted haya mantenido la boca cerrada ante un Estado que ha obligado a recapitalizar sus bancos, saneados incluidos, muy por encima de los criterios exigidos al resto de entidades financieras europeas, algunas bien pringadas en ladrillos español y deuda griega por cierto.

Un aplauso habría sido lo más sensato y coherente con su postura de juez de los ministros de economía de los socios débiles. Vamos a ver cuando le llegue el turno, que será en breve, a la deuda de su estado berlusconiano, lo valiente que es usted criticando al gabinete de turno.

Mientras usted y Trichet pueden vanagloriarse de haber conseguido un sistema bancario europeo en el que el mercado de capitales está completamente paralizado, constituyendo uno de los factores más importantes de la falta de crédito y por tanto, de la ausencia de crecimiento en nuestra zona.

Mírese el ombligo antes de apuntar a otros, porque desde que se fue el franchute, usted no ha conseguido sino joder el sistema bancario europeo aún más y su bocaza de crítico mordaz, berreando a la ciudad y al mundo lo tontos que son los del sur, no ha hecho sino agravar la desconfianza entre los bancos de los distintos países. Más le vale que los inspectores que han enviado a auditarnos traten al Santander, al BBVA, a la Caixa, al Sabadell y a otras entidades que se han gestionado correctamente como de verdad merecen.

Entre tanto y dado que viene ustedes a eliminar del mapa al enemigo del sur, a ese que es capaz de conquistar un continente con cinco tíos, yo propongo que se metan su moneda por el culo y volvamos a la pela. Para hundirnos, ya sabemos muy bien nosotros solitos sin necesidad de ayuda foránea, que ya hemos pasado por Austrias y Borbones y sabemos perfectamente de lo que nos hablamos.

Y mientras, si nuestro Gobierno tuviera los huevos de amenazarles a ustedes con la salida de la Eurozona, ya veríamos si tiene usted cojones de arremeter contra nadie. Guárdeselos para pedirle a la gorda gemana lanzar otros 800.000 millones de euros al mercado como hizo en diciembre, ya que usted estimó entonces pésimamente las necesidades de capital del sistema bancario europeo como el tiempo ha puesto de relieve. Pero eso por desgracia, ni se lo dice Mariano ni el tío de los Guindos en su puta cara de espagueti de mierda, y se queda en este blog leído por cuatro gatos desesperados por la resurrección de Un Tío La Vara que les partiera un buena rama de fresno en su espinazo de caraduras.