Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Demasiado poco, demasiado tarde

Llevo casi dos semanas en una neblina algodonosa de analgésicos, anti inflamatorios y otras drogas, pero aún así no he conseguido abstraerme totalmente a la avalancha de noticias gilipollescas que han rodeado al bobón mayor del reino. Sí, hombre, el que se llevó una puerta por delante durante una trompa, el que mató a un oso que iba trompa y el que aparentemente se ha apiolado a un proboscídeo paquidermo en un país de nombre impronunciable durante un viaje pagado por un nota de reputación poco presentable. Y no habría pasado nada si no fuera porque el tipo ya va para viejo y se ha descoyonido la cadera por culpa de las irreprimibles necesidades que la próstata impone en los hombres de cierta edad durante la noche, y claro, el pastel ha reventado y ha saltado, con todo lo que le rodea, contra el cristal del escaparate.

Tal es la polvareda que se ha levantado con el asunto de elefantito, que el andoba ha salido con cara de que le hayan dado detrás de las orejas, compungido cual crío de seis años al que han pillado con las manos en la masa, diciendo que pide perdón y que no lo volverá a hacer. Eso sí, por otro lado ya ha dicho la portavocía de la Regia Casa que el bobón mayor seguirá haciendo básicamente lo mismo, a saber: Beneficiándose a la tal Corina, yéndose de viaje, y en general haciendo lo que le sale de los regios belfos pero que informará de ello, sin decir ni a quien ni en que plazos. O sea, otra burla de las habituales en este puñetero país de pandereta. No me extraña que la griega tardase tres días en ir a verle y prefiriese estar de parranda con su latifamilia. Si yo soy ella tengo que esperar dos semanas para poder echarle la vista encima sin partirle la crisma, por gilipollas.

Al final este fraternal homicida involuntario, de desconocida implicación en el 23-F, y con más de cuatro cosas de las que se ha ido de rositas por la absurda impunidad  del rey recogida en la Constitución, le va a dejar un marrón a su hijo que, contra todo pronóstico, va a hacer que me reconcilie con el tipejo. Con el hijo, digo, con el viejo ya no me reconciliaría ni que se pegara un tiro en directo. Desde luego, las disculpitas de mentirijillas estas no van a hacer que cambie mi opinión sobre él. Hay una inercia de muchos años que es prácticamente imposible de cambiar, y desde luego no con tan poco ni tan tarde.

Y lo que más me jode de todo el asunto es que el heredero es el único que en todo este follón se está comportando de forma presentable, y que RbCb y sus huestes está empeñados en hundir a la monarquía, con lo cual no me va a quedar más remedio que volverme felipista, a mis años. Eso sí, monárquico jamás, no se preocupen, que la ingesta de drogas no ha hecho tantos estragos.

He vuelto. Sigo vivo, y cabreado.

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2 Respuestas a “Demasiado poco, demasiado tarde

  1. torpe-do 04/22/2012 en 15:58

    Lo siento, ni aunque sea los socialistas los que traigan la república, monarquía, no.

    En fin, las costumbres de los borbones me dan totalmente igual. El hecho en sí eres hijo del rey puedes ser rey, si no, no.

    Pues, en mi humilde opinión, eso nunca debió ser así.

    Otra cosa es que hay repúblicas y repúblicas, pero, como digo otro tema a discutir.

    Aprovecho para mandarte mis deseos de pronta recuperación.

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