Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Da que pensar

Llevo bastantes días sin escribir ninguna sandez, y es que ando delicadillo de salud. La vejez, que me asalta y no lo puedo remediar. Bueno, eso y que todavía me dura la resaca del viernes, porque no está ya uno para hacer excesos. Tampoco ayuda a querer escribir el que estemos en una especie de mar de los Sargazos, esperando a que por fin se celebren las elecciones en Andalucía. Hasta entonces, poco más que sombras chinescas para aplacar al ogro, que no prima, de riesgo.

Mientras tanto, ni siquiera durante esta estúpida calma chicha podemos sestear tranquilamente con toda la pólvora que unos y otros están gastando en salvas de “y tú más”. Por un lado el campeón miope sigue cuesta abajo y sin frenos en su camino para dar con sus huesos en el trullo por “corruto”, por otro el balonmanista casado con la imbécil que no se enteraba de nada echándole la culpa de todo al socio, como no podía ser de otra manera. En el sur, cada vez huele todo el mundo más el cambio de régimen y no paran de salir papeles, conversaciones telefónicas cuando menos vergonzantes si no incriminatorias y datos sobre empresas que se lo llevaban crudo unos días antes de desaparecer sin dejar rastro. Es aquello de que han visto a uno en el suelo y a otro dándole cera y han dicho que ya si eso entre todos le van a meter una buena paliza. Hay que ver lo voluble que es el apesebrado cuando ve que la mano que le alimenta va a ser otra.

A todo esto, los sindicatos verticales han decidido abandonar la horizontal el domingo en Madrid. El que precísamente el domingo se cumplan ocho años de la masacre de autoría todavía desconocida de los trenes les importa bastante menos que fastidiar el puente a esos liberados sindicales que tanto trabajan al fin de semana siguiente. A las víctimas, a sus familiares, y a los que sentimos como nuestra esta herida todavía abierta, que nos vayan dando, que ellos ya llevan a la ex-liberada Manjón para vestir al muñeco. La decencia no parece ser parte del manual del buen sindicalisto, esforzado negociador del ERE a comisión.

De todo ello, la TVE que todos pagamos, va dando cumplida cuenta con el mismo entusiasmo y sesgo projeta que antes de las elecciones, porque los tontos de la polla meapilas del PP negociaron la renovación de los cargos políticos que comisarían la institución para Junio, en vez de cerrarla que es lo que habría que hacer.

Todas estas cosas dan que pensar, aunque no me encuentre yo muy motivado para hacerlo estos días: ¿Somos un país de chorizos, impresentables, indecentes, acomplejados e inútiles?

No me contesten ahora, háganlo después de… pensarlo.

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Una respuesta a “Da que pensar

  1. torpe-do 03/07/2012 en 08:59

    En realidad, somos un país de comodones. Eso de pensar, a los políticos, que para eso se les paga (mucho) y que a mi no me den la tabarra.

    Así nos luce el pelo (cada vez menos)

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