Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Archivos mensuales: marzo 2012

Cerveza y vida

En la penúltima quedada de vividores subvencionados, un tipo que cobra una pasta de Bankia, tras soltar una sarta de gansadas pasadas de chiste a voz en grito, dió por finalizado el evento al grito de que ahora a tomar cerveza y a vivir. Probáblemente sea la única cosa en la que este tipo que tan caro nos sale a los que de verdad trabajamos y yo podamos estar de acuerdo, puesto que la cerveza es uno de los pilares que da sentido a la vida, una de las constantes a lo largo de todos los tumbos vitales que unos y otros vamos dando en este río revuelto en el que, en general, sólo ganan algunos pescadores. Y por otro lado, sea con cerveza o sin cerveza, vivir tiende a ser una opción bastante preferible a no hacerlo, especialmente para los que no conseguimos tragar la píldora de que hay algo tras diñarla, por muy grande que sea la garrafa de agua bendita.

Aparte de eso, el mensaje de todos estos onerosos jetas es infumable. Yendo aún más allá, el envoltorio del mensaje es no sólo asqueroso, sino que cualquier persona con dos dedos de frente y un mínimo de honradez debería repudiarlo. Sin entrar en las razones casi intelectuales que los sindicalistos españoles usan para intentar dar un cierto contenido a sus rebuznos, no es de recibo que en el siglo actual sigamos teniendo que tragar con actitudes inventadas por los ludditas y perfeccionadas por los corleones de distintas épocas. Es inaceptable que en un estado que quiera ser de derecho haya gente que se vaya de rositas tras usar la violencia para imponer sus opiniones a otros. No se puede admitir por parte de la sociedad que haya un grupo de bípedos implumes que usen la violencia para impedir que otros hagan su vida normal. No tiene justificación dentro de una sociedad que aspira a ser democrática que los derechos de unos coarten libertades de otros muchos que no afectan en modo alguno al ejercicio de dichos derechos.

No hace falta ninguna ley adicional a las ya existentes, basta con aplicar las que ya están en vigor para que a cuatro gilipollas no les salga gratis hacer perder dinero a alguien, sea autónomo, pequeña empresa, trabajador, gran empresa o comunidad de vecinos al usar la coacción, cuando no la violencia, para impedir el normal desarrollo de las actividades profesionales de otros. La silicona, las piedras, los palos que sujetan las pancartas, las voces o las barricadas ardiendo no son eximente ni atenuante de ningún delito en una sociedad en la que nadie impide a nadie hacer huelga las veces que quiera por las razones que quiera.

Si la justicia no actúa, por la razón que sea, siempre nos queda la posibilidad de solicitar al legítimo Gobierno que democráticamente nos hemos dado que tome las medidas adecuadas para que las organizaciones que recurran a este tipo de métodos no cobren un euro más de subvención ni reciban un céntimo más por “cursos de formación” y pasen a financiarse exclusivamente con las cuotas de sus afiliados.

En caso de que el Gobierno siga de perfil y no tome las medidas adecuadas para que estos salvajes no sigan costándonos un riñón y parte del otro, no nos quedará más remedio que pensar que hay cobardes razones políticas que justifican el mantenimiento del actual estado de cosas para evitar que surjan unos entes sindicales independientes de, y por tanto incontrolables por, el omnímodo poder de unos políticos mediocres e incapaces de enfrentarse a una sociedad libre.

Mientras sigamos en una sociedad en que haya excepciones al tan español “el que la hace la paga”, sean políticos, sindicalistas, toreros o sexadores de pollos, no podremos mirarnos al espejo sin sentir vergüenza. Si queremos seguir viviendo felices y ser capaces de tomarnos una cerveza con ánimo de disfrutarla y no de olvidar otras cosas, se impone acabar con los apaños y las inmunidades de unos y otros.

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Pedazo de triunfo

Cuatrocientos sondeos, quinientas encuestas, innumerables informes internos. Todos apuntaban a una mayoría absoluta del bronceado, repetitivo y lamentable pastelero democristiano Arenas en Andalucía. Pero, como la paloma, se equivocaban.

Si no fuera por lo indignante que me parece que un gobierno de una taifa corrupto, putero y farlopero, no haya recibido el castigo, al menos en las urnas, que se merecía, ahora mismo me estaría descojonando vivo. Si no fuera porque para intentar conseguir un histórico desalojo de las nalgas socialistas de las poltronas andaluzas hemos seguido manteniendo el perfil bajo, incluso rastrero, y hemos perdido otros seis meses para tomar las medidas necesarias para salir de la sima económica y social en la que nos dejaron bien metiditos ZP y RbCb, estaría llorando de risa. Si no fuera porque ver como Rubalcaba sonríe me produce úlceras duodenales sangrantes, no cabría en mí de gozo al ver que la táctica arriolística del no molestar no sea que nos vayan a llamar fachas ha vuelto a salir no rana, sino sapo estilo Rocco, dándoles con su batrácico rabito en sus despejadas frentes.

Dejando a un lado, y bien apartadito, el asunto de qué narices más tendrá que ocurrir en Andalucía para que por fin se pueda desmontar el cleptocrático sistema de despilfarro del dinero de todos que tienen montado los sociatas en la región, ahora surgen varias preguntas. La mayoría de ellas, estoy seguro, sin respuesta porque el Nerón Galáico ahora además de hacer deporte estudia inglés, como le dijo a Obama, y eso quita mucho tiempo para dar explicaciones a sus gobernados. Aún así, yo las lanzo al aire, por si a alguien le da por decir algo:

– ¿Por qué sigue Arenas como líder en Andalucía, tras este enorme fracaso de triunfo histórico? Huele a pescado muy pasado desde el mismo domingo por la noche.

– ¿Por qué Arriola todavía no ha recibido una carta del PP agradeciéndole los servicios prestados y recomendándole una granja en Africa con mogollón de espárragos por freír? O eso, o que le manden a tomar por el culo de una santa vez, ya.

– ¿Permitirán estos mamones acomplejados que la juerga general del próximo jueves nos jorobe la vida a todos los que no queremos tener nada que ver con las sanguijuelas de los sindicatos neo-verticales, en vez de informar a los piquetes de sus derechos constitucionales y asignarles un abogado de oficio en cuanto toquen un bote de silicona? No hace falta una ley de huelga, basta con que se hagan cumplir las leyes ya existentes, y con que por fin se empure a cuatro o cinco de estos vividores por coacciones, vandalismo y alteración del orden público.

– ¿Se dejarán, por fin, de gilipolleces y de perfiles bajos, y pondrán manos a la obra en la multitud de asuntos en los que tendrían que ponerse para evitar la quiebra económica, la ruina moral y la ruptura territorial de España? Les recuerdo que vamos camino de seis millones de parados, los (filo, pro, pseudo, proto) etarras están cada día más subiditos, y los nazionalistas catalanes y vascos necesitan, ahora más que nunca un recorte en sus poderes y subvenciones.

Mira que estoy ya harto de noches post-electorales y de que todos ganen, mientras los demás seguimos pagando. Joder.

Y también Papá Noel

Estoy ahora mismo medio ahogado porque me han coincidido un ataque de tos y uno de risa bastante fuertes. El de tos es porque mis enanos insisten en compartir conmigo los bichos que agarran en el cole, tras cabrearlos convenientemente, pero no seré yo quien le diga que no a algo que me dan mis retoños. El de risa es porque los de Izquierda Hundida han sacado uno de esos vídeos de todo a cien que las izquierdas insisten en publicar cada vez que quieren remover nuestras conciencias para que no les remuevan las subvenciones. En general dichas “pinículas” o “flines” suelen oscilar entre una peli de Martínez Soria hecha por un crío de siete años con serias taras cognitivas y una obra de propaganda soviética dirigida por la momia de Pepe Stalin bastante después de haberla diñado tras llevarse por delante a unos cuantos millones de asquerosos capitalistas reaccionarios, pero en este se han superado.

En este su penúltimo derroche de imaginación nos informan de que “hace 35 años la mayor oleada de huelgas precipitó la caída de la dictadura”. Con dos cojones. A este paso en el siguiente vídeo nos van a decir que en realidad Papá Noel vive de incógnito y se llama Cándido y se apellida Méndez y que el duendecillo cabrón que sale siempre en las fotos con el gordo de los regalos se va de crucero de lujo bajo el pseudónimo de Toxo. Eso explicaría, al menos, lo de los relojes y la inquina que le tengo al puto gordo rojo cabrón ése, invento del puto refresco americano que no hay dios que se tome sin güisqui, segoviano preferiblemente.

Una vez recuperado de la cianosis posterior a la risa-tos, me da por pensar que en realidad el vídeo no va dirigido ni a mí ni a cualquiera capaz de sumar dos y dos o de haber leído más de cuatro letras, sino a los gammas, el verdadero público objetivo del Gran Hermano tanto literario como televisivo, que a juzgar por las últimas elecciones son bastante más de los que una simple campana de Gauss justificaría, lo cual probáblemente nos lleva a volver a soltar gilipolleces en relación con el nefasto sistema educativo que tan caro pagamos en España y esas otras partes que se comportan como si fueran una especie de extranjero en régimen de pensión completa.

Por misericordia les ahorraré extenderme por tan procelosas aguas, no vaya a ser que al final consiga matar de aburrimiento a los tres lectores que me quedan.

Ah, y para que siga quedando claro: El día 29 pienso ir a trabajar. Y si por el camino me encuentro algún piquete informativo, informaré a sus componentes de que me cago en su puta calavera subvencionada.

Ni co, ni re

Llevamos unos días con toda la izquierda hecha, como diría aquel tipo tan orondo y delincuente, un “obelisco” porque a los tontiliminguis del PP se les ha ocurrido pronunciar la palabra “copago” en referencia al asunto sanitario, cuando ya habían sido los pedazo de intelectuales del gobierno ZP los que habían levantado la liebre hace años. Lo curioso es que no es sólo la izquierda más necia y radical la que anda soliviantada con el asunto, sino también cierta parte de la derecha sociológica, probáblemente la que todavía piensa que con Franco vivíamos mejor. Yo, una vez más, voy a pasar el cepillo a contrapelo, y voy a enmendarles la plana a los unos, a los otros, y quizá a muchos de ustedes.

En este país de mierda parece que todavía no nos hemos dado cuenta de que ni tenemos moneda propia, ni competimos sólo con Europa, ni el Generalísimo bajito sigue en la poltrona, y pretendemos seguir, como don Erre que Erre, funcionando como cuando se daban todas las condiciones mencionadas. Es por ello quizá que nadie corrió a tomatazos a la gilipollas de cuota de turno hace unos años cuando se despachó diciendo que “el dinero del Estado no es de nadie”, porque en realidad todavía no nos hemos caído del guindo y pensamos que podemos seguir funcionando a la griega, a la franquista o a la bananera mientras demandamos el nivel de protección social de los países nórdicos (magnífico agujero negro económico, por otra parte) o de Alemania. La opción de la autarquía sólo lleva a la ruina, al igual que las devaluaciones nos llevaron a tipos de interés cercanos al 20% anual, así que el único camino real que nos queda, por más que a algunos les pese, para salir de la fosa en la que nos metió la locura zapateril y la pasividad del “haga como yo, no se meta en política”, es apretarnos el cinturón hasta el punto de la cianosis, darnos cuenta de que somos la penúltima bolita de excremento de Europa y agarrarnos a la cola del Reino Unido y Alemania para intentar salir y que nuestros hijos tengan algún tipo de posibilidad de llegar a vivir en España un poco peor de lo que los hijos de los alemanes vayan a vivir dentro de unos años.

Es decir, ni copago ni repago, símplemente pago. Las cosas cuestan. Cuesta la sanidad, cuesta la educación, cuestan las carreteras, cuestan los autobuses, cuestan los trenes, cuestan los aviones, cuesta el agua… cuesta el aire que respiramos. Cuanto antes salgamos de nuestro sopor post-franquista y nos demos cuenta de que tenemos que competir con sudamérica y el lejano oriente a la hora de vender nuestros productos y servicios, más tiempo tendremos para realizar las reformas necesarias para que no caigamos a niveles africanos en cuanto a nivel de vida. Debemos, no nos queda otro remedio, acostumbrarnos a pagar por los servicios que recibimos. Tenemos el deber de olvidar el concepto de “papá estado” al que tan perniciosamente nos hemos acomodado durante setenta años.

Por supuesto que tenemos también el deber de salvar lo que podamos en el proceso, por nuestro bien, por el de nuestros hijos, y por el de todos aquellos a los que la genética, la naturaleza o la mala suerte hayan dado una mano injugable en esta asquerosa partida de ruleta rusa que es esto de estar vivo, pero sin olvidar que nada es gratis, y que lo que a alguien demos, a alguien tenemos que quitar.

O eso o nos lo gastamos todo en copas, putas y farlopa y que les follen a todos los que vengan detrás, que parece que es la opinión sociata en el asunto, visto lo visto, oído lo oído y leído lo leído.

Vivos y muertos

Este fin de semana hemos visto como los vivos de los sindicatos-sanguijuela que sufrimos se han aprovechado de los muertos del 11-M, con la complicidad de la tal Manjón, presidenta de una de las asociaciones de víctimas, perdón, en su caso afectados por los atentados de hace ocho años. Sobre la señora Manjón no voy a verter ninguna opinión, por más que se haya hecho acreedora a más de cuatro,  puesto que de partida me merece el mismo respeto que cualquier otra víctima o familiar de víctima (víctima al fin y al cabo) de cualquier atentado terrorista, sea cual sea su origen. Ahora bien, sí me veo en la obligación de opinar sobre el interés de los unos y de los otros en echar tierra, perdóneseme la expresión, sobre los muertos de aquel fatídico día.

A nadie se le escapa que aquellos atentados, y lo que ocurrió durante los dos días siguientes, tuvieron una capital influencia sobre los resultados de las elecciones generales de tres días después, provocando un vuelco importantísimo respecto a los resultados que pronosticaban las encuestas previas. Ahora bien, aún no resultando nada sorprendente que las izquierdas no tengan ninguna gana de remover el asunto puesto que fueron las grandes beneficiadas de toda la desinformación y agitación de esos días, sorprende la amoralidad que muestran al berrear como histéricas cada vez que se les toca el tema y se les intenta hacer ver que tanto la instrucción como el posterior juicio no arrojaron ninguna luz sobre la verdadera autoría de la masacre y que todavía quedan muchísimos cabos sueltos. Se ponen como auténticos energúmenos cada vez que se les muestra que de los detenidos y de los condenados sólo queda uno en prisión, y que lo hace por otros motivos distintos a los sustanciados en los actos jurídicos de Gómez Bermúdez.

Lo más sorprendente, sin embargo, es que salvo honrosas excepciones, en el PP tampoco se muestra ningún interés aparente en esclarecer los hechos, por más que puedan llegar a demostrar que fuera quien fuera el autor, actuaron como auténticos incompetentes tanto antes del atentado como, especialmente, en los días posteriores. Fallaron en su control del CNI, fallaron en su control de la Policía Nacional antes de los atentados y fracasaron miserablemente en su política de comunicación tras ellos. ¿Tan malo es aparecer como los cipotes que son que les hace adoptar esta posición tan incomprensible?. Yo a lo mejor soy raro, pero preferiría que me pudieran llamar torpe a que alguien tan mal nacido y tan redomadamente embustero como Rubalcaba siguiera jodiéndome la marrana con lo de que España no merece un gobierno que les mienta.

Mientras tanto, los ciudadanos de a pinrel, que somos los que pagamos los sueldos de los políticos, los jueces, los fiscales (sean generales del Estado o particulares de los partidos), los policías y los putos sindicalistas chupópteros, seguimos sin tener ni zorra idea de qué pasó realmente en aquellos días. Lo único que sabemos es que aquel día palmaron ciento noventa y dos de los nuestros, que unos días después reventó un edificio en Leganés con nueve moritos dentro, que la tumba de un GEO fué profanada, que desaparecieron doscientas toneladas de trenes (aunque algunos aparezcan ahora), que más de mil personas tengan secuelas físicas de aquellos días y aún más psicológicas, y que en general tengamos la sensación de que unos y otros nos la han metido por debajo de la falda.

Yo al menos sigo queriendo saber, pese a quien pese.

Juerga General

La barbaridad de hoy va a ser sencilla, casi un slogan, y viene a cuento del mega-anuncio de Yogui y Bubu convocando a una juerga general el día 29 de Marzo. Voy a contestarles, y no voy a dar razones de por qué les contesto de esta manera más allá de “porque me sale de los cojones”.

Yo no voy a hacer huelga, cabrones. Y además me cago en vuestra puta calavera, sanguijuelas.

Esto es todo.

Obediencia Indebida

Hace ya la torta un pan de años, cuando Argentina transió a la democracia, o a lo que los Peronistas entienden como tal, se dió mucho bombo informativo a una expresión bastante curiosa para que, si no recuerdo mal, los militares por debajo del grado de teniente no tuvieran que responder ante la justicia por sus desmanes durante la dictadura militar de Videla y sus alegres y aguerridos muchachotes. La expresión era “obediencia debida”, es decir, se asumía que cierta gente no estaba en condiciones de desobedecer las órdenes de sus superiores por muy asquerosas que les resultaran, y que por tanto no debían pagar por las ilegalidades cometidas mientras cumplían esos mandatos. No deja de ser una manera de vestir el muñeco de una amnistía, una tabula rasa, un volver a empezar tras una dictadura, al igual que aquí tuvimos la Ley de Amnistía del año 77, la equivalente que tuvieron en Chile en el 78, y otras tantas en tantos otros sitios durante periodos transicionales. Por mucho que siempre haya elementos que se sientan agraviados por estas decisiones, y aquí todavía tenemos a mucha gente empeñada en mantener esos agravios vivos, en algún punto hay que ponerse la venda para intentar no volver a una guerra civil, por más que les pese a quienes quisieran llegar a ella.

Ahora bien, no pretendía yo hoy dar lecciones morales a nadie sobre la tan cristiana virtud de perdonar, puesto que soy uno de los primeros culpables de recordar agravios y pretender que quienes los han cometido paguen por ellos, sino de la indebida obediencia de mucha gente, especialmente en el sector público, hacia los cargos políticos que se dedican a pulirse la hacienda de todos en farlopa y putas.

Especialmente sangrante es el caso andaluz, del que cada vez vamos sabiendo más gracias a que se han alineado los astros de una juez decidida a ir contra los políticos y el cambio de tendencia política en esa taifa en particular. Lo que me resulta especialmente desagradable es que Pepote, Chaves, Griñán y todos sus cómplices hayan estado en la butaca durante treinta largos años y sólo ahora que los alisios políticos soplan para el otro lado se empiecen a saber cosas. Esto no habla sino de una cobardía y un apesebramiento lamentables por parte de quienes hacían como los tres monitos durante todos estos años cuando era un secreto a voces que el PER era una estafa, que los EREs lo eran aún más y que Sevilla seguía siendo el patio de Monipodio. Cualquiera que haya vivido en Andalucía sabe de lo que hablo, y ha conocido más de cuatro ejemplos de la desfachatez con la que los afines al omnímodo poder del PSOE en la mayoría de las provincias andaluzas se pasaban la legalidad, la ética y la estética por la entrepierna. Era tal la descomposición moral de la región que a pesar del manifiesto latrocinio del dinero público por parte socialista, bastaba con que en cualquier campaña electoral nombrasen “ar zeñorito” para que volvieran a salir elegidos para otros cuatro años de buen vivir a costa del contribuyente. Y no pasaba nada, porque el que más y el que menos al final pillaba algo para vivir y luego  seguir sacando su dinerín de las olivas, la fresa, el chiringuito veraniego o el invernadero.

En el colmo de la locura, ahora resulta que a un tipo al que le dió por grabar a su jefa mientras le ordenaba que se inventase unos folios para seguir trincando le han presentado querellas por publicar esas grabaciones. Mientras, un pollo con pinta de garrulo se despacha con toda la chulería del mundo a la puerta del juzgado, parapetado tras unas muy folclóricas gafas de sol, diciendo que no tiene conciencia de haber hecho nada malo. Mientras, el último jefe de todo el tinglado, un joven valor de la política llamado Griñán sale en la emisora amiga diciendo que son todo conspiraciones para enmierdar la campaña electoral. Es todo de un absurdo que dudo que a ningún autor cómico o de terror se le llegara a ocurrir algo así.

Ah, y no descarten que al de la grabación lo empuren por coartar la creatividad de su jefa, que el garrulo se vuelva de rositas a meterse polvitos por las tochas mientras se beneficia a unas meretrices, y que al jovenzuelo progresista lo vuelvan a elegir democráticamente. Rinconete y Cortadillo eran unos aficionados.

Da que pensar

Llevo bastantes días sin escribir ninguna sandez, y es que ando delicadillo de salud. La vejez, que me asalta y no lo puedo remediar. Bueno, eso y que todavía me dura la resaca del viernes, porque no está ya uno para hacer excesos. Tampoco ayuda a querer escribir el que estemos en una especie de mar de los Sargazos, esperando a que por fin se celebren las elecciones en Andalucía. Hasta entonces, poco más que sombras chinescas para aplacar al ogro, que no prima, de riesgo.

Mientras tanto, ni siquiera durante esta estúpida calma chicha podemos sestear tranquilamente con toda la pólvora que unos y otros están gastando en salvas de “y tú más”. Por un lado el campeón miope sigue cuesta abajo y sin frenos en su camino para dar con sus huesos en el trullo por “corruto”, por otro el balonmanista casado con la imbécil que no se enteraba de nada echándole la culpa de todo al socio, como no podía ser de otra manera. En el sur, cada vez huele todo el mundo más el cambio de régimen y no paran de salir papeles, conversaciones telefónicas cuando menos vergonzantes si no incriminatorias y datos sobre empresas que se lo llevaban crudo unos días antes de desaparecer sin dejar rastro. Es aquello de que han visto a uno en el suelo y a otro dándole cera y han dicho que ya si eso entre todos le van a meter una buena paliza. Hay que ver lo voluble que es el apesebrado cuando ve que la mano que le alimenta va a ser otra.

A todo esto, los sindicatos verticales han decidido abandonar la horizontal el domingo en Madrid. El que precísamente el domingo se cumplan ocho años de la masacre de autoría todavía desconocida de los trenes les importa bastante menos que fastidiar el puente a esos liberados sindicales que tanto trabajan al fin de semana siguiente. A las víctimas, a sus familiares, y a los que sentimos como nuestra esta herida todavía abierta, que nos vayan dando, que ellos ya llevan a la ex-liberada Manjón para vestir al muñeco. La decencia no parece ser parte del manual del buen sindicalisto, esforzado negociador del ERE a comisión.

De todo ello, la TVE que todos pagamos, va dando cumplida cuenta con el mismo entusiasmo y sesgo projeta que antes de las elecciones, porque los tontos de la polla meapilas del PP negociaron la renovación de los cargos políticos que comisarían la institución para Junio, en vez de cerrarla que es lo que habría que hacer.

Todas estas cosas dan que pensar, aunque no me encuentre yo muy motivado para hacerlo estos días: ¿Somos un país de chorizos, impresentables, indecentes, acomplejados e inútiles?

No me contesten ahora, háganlo después de… pensarlo.