Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Mal, pero peor

Hoy el deportista de la babilla nos ha dicho que estamos mal, pero que vamos a ir a peor. Menudo profeta, el barbudo. Se ha herniado. Ha tardado ni se sabe el tiempo en pisar por el Congreso de los Diputados tras ser investido presidente y nos sacude esta obviedad. Supongo que ahora tendrá que inflarse de isostares. O de lo que dicen los putos gabachos de mierda que se meten los deportistas españoles, para recuperarse de tamaño esfuerzo. Ya le recomendé a este iluminado que se diera una vuelta por cualquier restaurante de menú del día, que o bien los parroquianos, o bien los dueños, o bien todos a la vez y alguno que pasase por la calle, le iban a poner las cosas bien claritas sin tanto rollo políticamente correcto y de perfil bajo. Es posible que también, por el mismo precio, se encontrase con la medalla al valor de los espaguetis estampada en mitad del jeto o con la corona del plato de lentejas en todo lo alto de la almendra, pero a lo mejor así se dejaba de tanta maricomplejinada y se dedicaba a hacer lo que dentro del alcance de su gobierno estuviera para poder salir a la calle sin sufrir ataques gastronómicos. Pero claro, como sólo van a mítines no tienen ese peligro, porque nadie muerde a la mano que le alimenta. Así nos va.

Mientras el tipo nos dice esta obviedad, la patita fea de trabajo nos dice que no nos dice que si eso ya eso y que si acaso con ajustes mínimos y que serán muy duros y sólo salvo excepciones y que si la abuela fuma y mira que está mal de los pulmones y que vaya frío que hace. Esperar algo más de alguien que es la criaturita del bronceadísimo Arenas, pastelero democristiano donde los haya, es creer en los milagros, ya lo sé. Pero aún así, con cinco millones y medio de personas en la puta calle teniendo que buscarse la vida entre ñapas, ayudas familiares y economías sumergidas, hace falta tener las tripas de amianto para seguir jugando a que ya a finales de marzo, cuando aprueben los presupuestos generales del estado y, lo que parece más importante en la miópica visión de estos meapilas aseaditos, después de las elecciones andaluzas, será cuando empezarán a aplicar ajustes en serio. Lo malo de estas tripas de amianto de estos vividores es que el cáncer lo sufrimos todos los demás, y que lo vamos a seguir sufriendo durante mucho tiempo. Vaya panda.

Y lo peor de todo es que estamos mal, pero si hubiera ganado la víbora calva, alias Rub-Al-Khaaba, estaríamos mucho peor. Seguro.

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