Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Ley del Embudo

Hoy escribo por la sorpresa, bien que supongo irónica, expresada por uno de los habituales lectores de estas barbaridades en un comentario a una publicación anterior por la absurda ley del embudo que impera en este bendito país desde principios de los años ochenta. Se lamentaba este lector, supongo que para incitar a algún incauto a entrar al trapo, de que el diario independiente de la mañana en que salga, porque de otras cosas no es nada independiente, se dedicaba a meter el dedo en el ojo del gobierno acusándole de gobernar desde la derecha y para la derecha. Se lamentaba también de que dicho diario no dijera nada cuando ZP y sus alegres muchachos se dedicaron durante siete largos años, medio más de propina, y en total siete y medio más de los que merecíamos, a mearse en la moral, la economía y el sentido común de media España, desde la izquierda y contra todo cristo, dejándonos en la tristeza en la que ahora nos encontramos, habiendo tenido que echarnos en brazos del deportista de la babilla y sus tradicionales inconcreciones y su inescrutable política de perfil.

La hiperlegitimidad moral que sufre la izquierda española, en especial el PSOE es de traca, aunque no es algo exclusivo ni novedoso, puesto que ya hace muchos años, más de los que yo querría, leí en una enciclopedia de historia escrita por un tal Henri Pirenne, belga por más señas, que la táctica del “si ganamos nosotros es democracia y si el pueblo decide democráticamente que no ganamos es que ha habido un golpe de estado y no aceptamos el resultado de unas urnas manipuladas por el capital / la burguesía / la iglesia / la madre que los parió” viene de muy largo, ya que ocurrió durante toda la primera mitad del siglo XX acabando, como no podía ser de otra manera, tanto en la guerra civil española como en la segunda guerra mundial. Bien es cierto que no sin la colaboración inestimable de una burguesía harta de pan incapaz de adaptarse a las cambiantes circunstancias económicas, políticas y sociales.

A veces conviene recordar que estos lodos no son sino resultado de aquellos polvos, especialmente en un país con una memoria tan frágil como éste. Es por esta razón, y por alguna otra, por lo que sigo diciendo que España necesita una izquierda moderna que ni el PSOE ni IU son, y que mientras tengamos por un lado a unos meapilas acomplejados incapaces de ejercer de gobierno cuando tienen que hacerlo, no vaya a ser que desde Prisa les llamen fachas, y por el otro a unos marxistas con piel de marxistas incapaces de dejar de ejercer de oposición cuando están en el gobierno, seguiremos comiéndonos la mierda, y rezando para que haya para todos.

Se nos llena a todos la boca solicitando reformas políticas, económicas, financieras y hasta constitucionales cuando quizá los primeros responsables de no reformar nuestra actitud a la hora de defender lo que es nuestro de la voracidad del estado y de quienes lo manejan, seamos nosotros mismos. Quizá haya llegado el momento de que abandonemos nuestro cómodo sillón del apoliticismo más borreguil y empecemos a aclararles a aquellos que nos intentan administrar la habitual papilla progre que su papilla nos viene dando lo que se llaman arcadas y que, si no les importa, que se vayan con su asquerosa música a otra parte, que aquí la única moneda que les vamos a dar será la que les tiremos a la cabeza con la sana intención de romperles la guitarra para que se callen. Idiotas y apesebrados los habrá siempre dispuestos a hacer seguidismo de quien esté en el machito en ese momento, porque hay mucha gente que no sabe vivir si no es con el glande de alguien bien introducido en alguno de sus orificios, allá ellos. Conmigo que no cuenten, y como se descuiden cogeré el petate, me largaré y pagaré mis impuestos en otro sitio, igual que ya no veo muchas cadenas de televisión ni leo muchos periódicos ni escucho muchas radios ni abro muchos sitios de internet.

Quizá vaya llegando el momento de que quienes viven, muy bien, de nuestros impuestos empiecen a darse cuenta de que aunque sólo nos llamen a votar cada cuatro años siempre nos queda la opción de votar con los pies, en cualquier momento y sin previo aviso, al grito de “y el embudo os lo embutís por donde os quepa, cabrones”.

Y no, no he escrito ni escribiré sobre el asqueroso espectáculo dizque democrático de los navajazos socialistas para renovar El Partido dejando al que estaba. Ya dije en su día que mientras no se disuelvan, devuelvan la pasta y admitan que han roto a España de más de una manera lo único que les desearé serán unas salvajes hemorroides sangrantes.

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4 Respuestas a “Ley del Embudo

  1. torpe-do 02/07/2012 en 15:43

    Lo más gracioso que he leido de la runión esa de ‘socilalistas’ ha sido en un medio digital, supuestamente de derechas que lo de dejar fuera de juego a Chacón ha sido una jugada para intentar recomponer los grandes pactos de estado con la derecha en materia de no se muy bien que y que el señor rodríguez zapatero rompió alegremente para aliarse con los nacionalismos anti-españoles.

    La verdad, me entró la risa floja. Lo único que pactan los unos (pp) y los otros (psoe) es taparse mutuamente y, en caso de ser pillados in fraganti, indultarse después.

    • fufinski 02/07/2012 en 15:49

      Es que lo de la derecha acomplejada y tontiliminguis no es exclusivo de los tenedores de carnet popular, encuentras idiotas apesebrados en cualquier ámbito, jugando todavía a la normalidad democrática cuando eso ya no se lo cree ni el democristiano italiano más pastelero.

      Cuanto más tardemos en darnos cuenta de que nos están reformando el régimen de tapadillo para convertirlo, si cabe, aún más en una cleptocracia, más tardarán nuestros bienamados políticos en darse cuenta de que nos hemos dado cuenta, y así nos lucirá el pelo. Y cuando queramos caernos del guindo nos habrán quitado hasta las zurraspas del calzoncillo.

      • torpe-do 02/07/2012 en 16:04

        Pues tal como está el patio o nos juntamos con los indignados (por Dios, ¡no!), emigramos (es una opción, siempre que no sea a Corea del Norte) o dejamos de votar y les quitamos una legitimidad a los políticos que no se merecen (aunque tampoco creo que se den por aludidos) o hacemos mamarachadas estilo la del dueño del restaurante en no se que pueblo de Tarragona que ha decidido pagar sus impuestos en Cataluña y no en Madrit porque está harto de lo que recibe a cambio …

  2. fufinski 02/07/2012 en 17:07

    Tras pensarlo mucho, y antes de que usted enumerase sus opciones, he llegado a la conclusión de que las dos únicas opciones válidas son o bien la emigración o bien empezar a patalear, y de momento, como ustedes pueden ir leyendo, me he decantado por la segunda opción aunque no descarto en absoluto la posibilidad de tener que recurrir a la primera.

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