Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Para este viaje

Vuelvo a la brecha de las barbaridades tras unas Navidades aún más horribles de lo que ya de por si la época lo es para cualquiera que no sea niño o abuelo del niño, ahíto de drogas duras para superar una lumbalgia digna de lo asno que soy y que todavía me tiene andando de forma internacional: A saber, como si a una japonesa le hubieran hecho un griego. Sobra decir que, entre el consumo de estupefacientes y la atención a mis retoños en estas fechas tan entrañables, mi atención al devenir político y económico de lo que queda de España (o Ex-panya, como dice Datemus) ha sido lo suficientemente baja como para no contribuir a empeorar mi ya suficientemente patético estado de salud.

Aún así, he conseguido enterarme de algunas de las primeras medidas del gobierno que nos votamos en Noviembre y que hasta prácticamente Nochebuena no empezó a trabajar, y no estoy contento. Ni por algunas de las medidas y nombramientos, ni por la forma ni el lugar de presentarlas y explicarlas a los que les hemos votado y a los que no, puesto que igual que el pavo psicótico ZP era el presidente de todos los españoles, este Nerón Galáico es ahora presidente de todos los españoles, nos guste su babilla en la comisura de la boca o no. El hecho de que sea prácticamente imposible que este tío llege a ser tan dañino como el anterior no es consuelo, puesto que no estamos en situación de sobrevivir a otro incompetente maligno si queremos que nuestros hijos puedan seguir viviendo en el país que les vió nacer y darnos nietos.

A unos nombramientos sensatos en el área económica del nuevo gobierno contraponemos otros nombramientos como los de Jorge Fernández Díaz o el faraón Gallardón. A medidas sensatas como son la prórroga del subsidio para los que siguen sumidos en el más absoluto de los paros contraponemos otras tan absurdas y contraproducentes como subir el IRPF, a niveles incluso mayores de lo que proponían los iluminados de Izquierda Unida. A las voces pidiendo un adelanto electoral que era más que necesario ahora contraponemos la total ausencia de actividad en el Congreso de los Diputados y la desaparición bajo alguna piedra del nuevo Presidente del Gobierno. A todas las declaraciones anteriores a las elecciones gritando a los cuatro vientos que el PSOE estaba falseando las cuentas públicas contraponemos una cara de sorpresa digna de quien se ha sentado sobre una polla bien enhiesta de Sorayita diciendo que jolín, que el déficit público es más alto del que habían dicho, caracoles.

Tradicionalmente se ha dicho que hay que dar cien días de gracia al nuevo Ejecutivo para poder empezar a juzgar su actividad, es otro de esos gilipollescos lugares comunes que una y otra vez nos repiten desde todos los medios desinformativos que viven de acurrucarse en el regazo de quien sea que haya en el poder, y pretenden que una vez más nos inyectemos la dosis de adormidera para ver si llegamos a las elecciones andaluzas sin haber levantado muchas ampollas por el camino y desalojan al PSOE de su último feudo regional por incomparecencia, igual que ganaron las elecciones generales. Nada de lo que yo diga desde este mínimo púlpito les va a hacer cambiar su arriólica estrategia, estoy seguro, pero estoy aún más seguro de que si no digo nada entonces sí que nada cambiará. Es por ello que me veo en la obligación moral de dirigirme a quien he elegido como presidente del Gobierno de España en los siguientes términos:

Mariano, cabrón de mierda, no estamos ni como país ni como individuos en condiciones de aguantar ni cien ni diez días más sin acometer las necesarias reformas para que tengamos un mínimo de presente y alguna semblanza de futuro. Es más, además de acometer esas reformas debes dar esa cara de bobo que tienes en el Congreso de los Diputados, y explicar a todos por qué haces las cosas, cómo están las cuentas y quienes son los culpables de que las cosas y las cuentas estén como están. El momento de andar con tácticas pasó hace muchos meses, y ahora ya no eres la oposición, en la que puedes gastar la pólvora en salvas. Ahora eres el presidente, así que gobierna de una puta vez, joder. Si vas a seguir poniéndote de perfil y jugando a no jugar no sólo nos pones en peligro, sino que para este viaje de mierda no nos habían hecho falta alforjas.

Y descuida, que te lo voy a seguir diciendo mientras continúes haciendo el memo, aunque valga para poco.

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