Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Exabruptos y meteoros (II)

Voy a aprovechar hoy que Datemus está en racha y me voy a dedicar a mirarme el ombligo un rato, y lo que es peor, a escribir sobre ello para castigo de sus retinas y neuronas. El hecho de la falta de hechos me da aún más pie para dedicarme a ovillar la pelusa que generalmente se acumula en el agujerito de marras, puesto que hablar o escribir sobre intenciones, gestos o declaraciones da lugar a que a uno se le quede el culo al aire con más frecuencia de la que los fríos invernales aconsejan.

Hoy uno de mis escasos, pero muy apreciados, lectores me volvía a afear la conducta a la hora de escribir con el argumento de que mis soeces formas me hacen perder lectores y hacen que mis razonamientos no lleguen a enganchar a esa horda de etéreos visitantes que podrían estar de acuerdo con ellos. No sé si mi respuesta a esta crítica les dejará a ustedes tan sorprendidos como a mi amable lector: Me la pela. En serio, me la trae bastante floja si les ofende mi barriobajero lenguaje o no. Si son ustedes tan superficiales como para ofenderse por el envoltorio sin mirar más allá del papel de celofán es su problema, no el mío. Yo escribo porque necesito hacerlo, necesito soltar la bilis que me provoca la puta mierda de vida pública española porque de lo contrario reviento. Si a ustedes no se les pone la vena del cuello como un Edding 500 cada vez que pongan un telediario, escuchen noticias en la radio o lean un periódico los que tienen un problema son ustedes, han sido abducidos por el polvito de adormidera de la correción política y ya son incapaces de distinguir un supositorio de un rabo de negro mandingo gorilero, bien abastonado y con mucho pelo. Allá ustedes, es su problema… O no, lo malo es que su dulce estancia en la puta inopia moral e intelectual nos lleva a tener a alguien tan nefasto como ZP, o como Felipe, no una sino varias legislaturas en el machito. Y luego lloran amargamente, cual boabdiles bobalicones cuando se quedan en la puta calle.

Dice el clásico que la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero, y aunque yo en mi mejor día quizá no llegue a escribir como ningúno de los cochinos del porquero de Agamenón, todavía soy capaz de distinguir la mierda del chocolate, una caricia de un hostión en la jeta y a un imbécil bien intencionado de un hijo de la gran puta mentiroso y ladrón. Todavía no he caído en el adormecimiento moral capaz de justificar los medios en función del fin. Aún distingo a un mafioso terrorista de un paleto con ínfulas. A día de hoy todavía distingo que lado de la pistola es el que aprieta el gatillo y que lado es el que recibe el tiro en la nuca. A estas alturas todavía tengo el estómago lo suficientemente sensible como para distinguir una intragable píldora judicial de una sentencia justa.

Si les ofende mi lenguaje les recomiendo que se vuelvan a dormir, con la cabecita bien escondida bajo la almohada y que mamá les arrope y les dé su besito de buenas noches. Eso sí, cuando luego les tomen por idiotas no lloren porque ha llegado el malo y les ha quitado el bocata en el patio del cole, porque es lo que se merecen.

Poco queda de España, pero menos aún quedará si nos empeñamos en ser cada vez menos los que tenemos que mentarle la parentela a cada vez más montones de mierda mal nacidos.

Va por ustedes.

Anuncios

2 Respuestas a “Exabruptos y meteoros (II)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: