Esto lo arreglo en dos patadas

Sentido común es indignarse cuando te toman por tonto.

Archivos mensuales: octubre 2011

Entre los tres

Hace un par de días salió en algunos, sólo algunos como siempre, medios de comunicación la noticia de que un empresario gallego acusaba, con abundantes datos, de corrupción a un chupóptero del PP, un pesebrista del BNG y al inefable y alalo cucurbitáceo albino y ex-miope aunque le haya quedado la cara de topo que, ya por poco tiempo, ejerce de Ministro de Fomento y, para mayor escarnio si cabe, de Portavoz en este el peor gobierno que España ha sufrido en la historia reciente. Las reacciones de los tres sospechosos han sido bien distintas, a saber:

El del PP ya ha dimitido de algo, desconozco si de todo, pero al menos de algo. No tengo a bien conocer las virtudes de este señor, y me gustaría no haber llegado a tener noticia de ningún defecto más allá del pecado original de vivir de mi pasta, pero al menos ha hecho lo mínimamente correcto en estos casos, que es quitarse de enmedio hasta que la cosa se aclare, si es que se aclara.

El del BNG no sé si ha dicho esta boca es mía, aunque si lo ha hecho habrá sido en castrapo con lo cual no me tomaré el esfuerzo de indagar si lo ha hecho, puesto que tanta inmersión lingüística ha tenido un efecto curioso sobre mí, y es el de aborrecer todas las gili-lenguas que los nazionalistas han utilizado como herramienta de represión de cualquier cosa que oliera a España en algunas taifas. Además, siendo nazionalista tengo la seguridad al 99.9% de que el tipo en cuestión es un gilipollas, con lo cual aún menos interés en los regüeldos que pueda emitir. Como nota al margen añadiré que también ha dimitido y ha renunciado a ir en las listas por su partido para el Senado en las próximas elecciones, pero repito que me la pela, como si se hace la permanente.

Pepino ha dicho que: Y tú puta. No sólo no se mueve de la poltrona de la cual por suerte ya le vamos a mover los demás bien prontito, sino que además dice que el jueves se va a querellar contra el cantautor, contra el periódico que publicó la noticia inicialmente (mira que le tienen inquina los sociatas a Pedro J, coño, y todo porque les levanta todos los choriceos) y si este iletrado fuera como el piadoso Bono seguro que se querellaría hasta contra dios, pero parece ser que entre sus múltiples y patentes imbecilidades no tiene la de ser católico ni nada que se le parezca. Cualquier cosa menos dejar el único medio de vida que le permite hacerse chalets donde se los hace, porque con el pedazo de preparación y capacidad “inteletual” que tiene tendría problemas para ser el barrendero de su pueblo. Manda carallo.

A lo que yo iba, en cualquier caso, no es a lo que les pueda pasar a los presuntos implicados, que por otra parte ójala sea que les toque devolver la pasta que nos han birlado a los contribuyentes. Tampoco voy al curioso dato de que recibían los tres partidos con representación parlamentaria en la taifa gallega, sino al hecho de que ahora que parece que cambian los aires políticos van destapándose cosas que habían estado bien tapaditas mientras los alisios soplaban de forma constante hacia el mismo lado. Otra muestra más de la bajeza moral que afea a este bendito país desde hace tanto tiempo que incluso ha dado lugar al chiste ese que dice así:

-Me encontré el otro día en la calle a dos tíos pegando a otro.

-¿Y tú que hiciste?

-Pues me uní y entre los tres le metimos una mano de hostias que lo dejamos guapo.

Tenemos lo que nos merecemos.

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Animales precavidos

Todavía recuerdo cuando Pedro Pacheco decidió quedarse bastante corto en su calificación de la justicia (lo escribo con minúsculas adrede) española. Además de disfrutar de sus cinco minutos de gloria en la tele, al pringao en cuestión lo empuraron porque menudos son los de las togas manchadas con el polvo del camino cuando les tocan la moral. Es por ello que para el tema de hoy voy a tratar de no decir nombres y de mantenerme en generalidades, no vaya a ser que en un ataque de cuernos les de por embestir contra este pobrecito hablador, y no cobro lo suficiente para enfrentarme a multas.

Hoy asisto con asombro a una noticia emanada directamente desde un tribunal español, en el que deciden que no es despectivo ni sexista refererirse a la santa con el femenino del nombre común del Lycalopex Griseus, ni citarla a una reunión en un camposanto con ella en el interior de una caja de pino. Barbaridades que atentan al menos común de los sentidos provenientes de los tribunales de este país antes llamado España estamos ya hartos de verlas. Supongo que mis lectores recordarán que si la señora o señorita lleva minifalda no es violación, que Bildu son demócratas de toda la vida, que las vasquitas aquellas tan majas no tenían nada que ver con ETA, que lo de Rumasa fué totalmente legal, que los únicos culpables del 23-F fueron los cuatro gilipollas a los que condenaron y que encima se callaron como hembras del anteriormente mencionado animalejo,  que los autores del 11-M fueron los cuatro moros y los dos zumbaos asturianos, que el Faisán huele así porque ya estaba muerto, y así sucesivamente.

Lo más curioso de todos estos asuntos es que los nombres se repiten. No repetiré yo los nombres, porque todos los tenemos en la mente y porque no me atrevo, pero si indagan ustedes por el motivo de la gilipollez que hoy escribo verán un nombre tristemente famoso.  Y si se toman la molestia de seguir el rastro de las diferentes hazañas judiciales de los últimos treinta años verán muchos nombres que aparecen una y otra vez en las actuaciones más estelares perpetradas tras el estrado.

Hay cachondeos que no son nada divertidos.